El camino hacia una definición política

Ya casi es un hecho que el intendente Javier Bertoldi no hará grandes anuncios en la definición del peronismo hasta saber quién se impondrá finalmente el 20 de febrero en la interna del Movimiento Popular Neuquino, que afrontarán Jorge Sapag y Jorge Sobisch en cargos para gobernador.

“No va a pasar nada hasta marzo, pero todo se va a armar muy rápido, no estamos perdiendo el tiempo como dicen”, expresó ayer una fuente cercana al jefe comunal, que conoce el paño político en el diálogo con las otras fuerzas.

El asunto provincial no parece preocuparle tanto a Bertoldi como a su par neuquino, Martín Farizano, quien ha montado una campaña publicitaria y se ha tomado en serio el hecho de intentar presidir la coalición que le hará frente al MPN.

En forma paradójica, en estos días habrá anuncios en materia institucional en Centenario. Al parecer, desde el gobierno nacional se ha dado el visto bueno y en forma definitiva a un plan de asfalto, algo que hasta ahora se había hecho con fondos propios, y de la renegociación de los contratos petroleros. Además, la compra de un inmueble para conformar una cooperativa de productores frutícolas, ha sido tomada por el Gobierno como la primera vez que los municipios intervienen –con algún grado de eficiencia- en el desarrollo de la economía local.

Los anuncios están más cerca de una revalidación de títulos local, la finalización de una etapa por parte del intendente, que de mostrar aspiraciones concretas a nivel provincial, más allá de las pancartas que ubican a Bertoldi como candidato a gobernador junto al titular de la CGT neuquina, Sergio Rodríguez.

Por otro lado, en el MPN aún no hay signos de que alguien quiera hacer frente a la ¿virtual o eventual? reelección del intendente Bertoldi. En los paredones de la ciudad, se ha plasmado con la misma letra que Sapag, el nombre del concejal David Silva como uno de los posibles candidatos a la intendencia. En política los pronósticos son menos certeros que en la meteorología, pero de ser esa la fórmula, desatará de seguro una feroz interna con consecuencias destructivas.

El emepenismo local está padeciendo la misma enfermedad que el PJ neuquino: la poca apetencia real del poder. Quiere recuperar el municipio, pero no sabe cómo, y en vez de planificar una pelea estudiada como un boxeador profesional, sólo se limita a dar manotazos callejeros contra un Bertoldi que, sin mirar las encuestas, cree estar seguro de su capital electoral. A este juego le falta una pata. Una fuerza no kirchnerista, que esté fuera de la coalición, porque el MPN como opositor cae en la contradicción nacional.

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