El camino entre Cinco Saltos y el Lago Pellegrini está plagado de baches

Una vez más hay que ocuparse del desinterés -¿y desidia?- de los responsables de atender el mantenimiento de los caminos pavimentados de la región. Y en este caso no se trata de la Ruta 22, donde persisten algunos baches en la zona de Guerrico con el consiguiente riesgo para el numeroso tránsito que circula por allí, sino que se suma el pésimo estado de ciertas carreteras provinciales, como es la que comunica Cinco Saltos con el Lago Pellegrini.
Informaciones –y fotos- aportadas por quienes transitan a menudo por ese tramo dan cuenta de la existencia de una gran cantidad de baches que tornan extremadamente riesgosa la circulación, especialmente en horario nocturno.

El dato puntual es que en el sector comprendido entre el ingreso al aeródromo y el lugar donde hay un pequeño santuario al borde de la ruta en memoria del Gauchito Gil, el estado del camino es calamitoso. “De día se puede alcanzar a esquivar los pozos, pero de noche se convierten en una trampa”, contó un vecino que periódicamente realiza ese trayecto.

Para colmo, las recientes lluvias han acentuado el deterioro, lo que torna imperioso que las autoridades responsables de este tipo de mantenimiento tomen cartas en el asunto.

Debe tenerse en cuenta que en la temporada estival, ese tramo de Cinco Saltos al Lago Pellegrini es muy transitado y no sólo los fines de semana.

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