El hombre, de 38 años, vivía cerca del lugar. Investigan si quería llegar a su hogar o si intentaba robar herramientas del galpón. Estaba alcoholizado.
El taller Auto Confort está en la calle Linares 627 del barrio Belgrano. Ayer por la mañana, los propietarios fueron a abrir el comercio y encontraron el cuerpo. Estaba indocumentado, pero sus familiares y amigos lo reconocieron como Iván Ojeda, de 38 años.
Lo que no está claro es qué hacía en el techo del taller ni cuál fue su motivación; tampoco sería posible revelarlo. En principio, porque no hay testigos.
“No sabemos qué estaba haciendo arriba ni vamos a poder determinarlo. Lo concreto es que cayó y murió”, sostuvo el fiscal Marcelo Jara.
Dos hipótesis circulaban ayer con relación a la motivación que tuvo la víctima para subir hasta el techo. Por un lado, los investigadores policiales especulaban con que intentaba cometer un robo; y por otro, que quiso llegar por ese lugar a la habitación lindante que ocupaba, ya que no tenía la llave.
El fiscal indicó que inicialmente investiga una muerte accidental, luego de una “caída muy desafortunada”. “No hay delito sobre su persona, a menos que la autopsia revele otra cosa”, añadió Jara.
El lugar donde cayó estaba cerrado, por lo que la víctima no pudo recibir la ayuda de nadie.
El hombre trabajaba en el Mercado Concentrador y vivía en la cuadra. Ocupaba una habitación lindera al taller que un matrimonio amigo le prestó hacía unos meses porque no tenía dónde vivir.
“Suponemos que quiso entrar a la casa, vio los portones cerrados y subió por el techo”, dijo María Cristina Porfiri, la dueña de la casa donde Ojeda estaba viviendo.
Junto a su marido, tienen una verdulería y ayer aseguraron que “no andaba haciendo macanas. Tenía problemas con el alcohol luego de que su madre falleciera, pero chorro no era. No era un mal tipo”.
El cuñado de la víctima, Mauricio Muñoz, cree que murió la tarde del domingo, luego de volver de la casa donde se juntaron en familia a almorzar. “Por lo menos alcanzó a despedirse de sus sobrinos. Todo el Mercado –Concentrador– está de duelo”, dijo a modo de consuelo.
También lamentó su muerte Jorge Bianchi, el dueño del taller: “Sea como sea, porque nunca se va a saber cómo fue, lo lamentable de esto es que hay un hombre muerto”.
Su hijo fue el primero en ver el cuerpo de Ojeda, cuando se dirigió al taller para retomar la semana laboral. “Pensó que el viento había roto la chapa y, al subir –al entrepiso-, se encontró con el muerto”, contó Bianchi.
Ayer la autopsia confirmó que el hombre no había sido víctima de ningún ataque y que estaba alcoholizado al momento del accidente.
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