Se sabe que el Dakar puede generar muchas sorpresas. Es el caso de un equipo de asistencia francés que decidió detener su marcha en la avenida Wenceslao Posse para lavar sus camiones, a unas cuadras del acceso al vivac instalado dentro del hipódromo.
Los lavadores se llevaron una gran sorpresa y tuvieron que trabajar durante más de una hora para dejar en perfecto estado al enorme vehículo que se estacionó sobre la avenida construida sobre la pista del ex aeropuerto.
Decenas de niños rodearon a los camiones para intentar quedarse con algún recuerdo. Al principio, los europeos accedieron, pero al incrementarse el número de chicos, comenzaron a ponerse nerviosos.
Las cosas no pasaron a mayores porque la policía, al percatarse de la presencia de los europeos, decidió quedarse en el lugar para protegerlos.
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