El siniestro ocurrido durante la mañana en la zona del paraje El Cholo no arrojó víctimas. El chofer Claudio Alvarez dijo que no vio al tren porque trató de no embestir a una motociclista.
El de la víspera fue el cuarto siniestro ocurrido en ese lugar en poco más de tres años --en uno de ellos se registró una víctima fatal--, lo que habla a las claras de la peligrosidad del cruce ferroviario situado en la zona del paraje El Cholo.
El nuevo hecho se produjo alrededor de las 10 de la víspera, cuando un camión Iveco 619, patente TNV 179, con acoplado, de la empresa de transportes Néstor Trespando y conducido por Claudio Alvarez, fue arrollado por un convoy integrado por una locomotora y 61 vagones, al mando del maquinista Santiago Chegún, que se dirigía sin carga hacia Darregueira.
La máquina impactó contra el enganche del camión y el acoplado, que quedaron separados, produciéndose la caída sobre el pavimento de casi la totalidad de bolsas de cebolla que la unidad transportaba hacia la región metropolitana.
Un llamado al teléfono de emergencias 911 puso en marcha enseguida un operativo del que participaron efectivos de la comisaría Quinta y la Policía Vial, la guardia de Defensa Civil municipal y personal de FerroExpreso Pampeano.
Durante varias horas el tránsito vehicular fue interrumpido por el lugar, hasta tanto se pudieron retirar el camión y el acoplado, recoger la carga diseminada en los alrededores y permitir que la formación ferroviaria continuara viaje.
Testimonio
Aún conmovido por el dramático momento vivido, el chofer Alvarez dijo que no advirtió la proximidad del tren, ya que centró su atención en una motociclista que le precedía y que llevaba a una niña.
"Venía por la ruta 3 y continué por Sesquicentenario, pero adelante mío venía una mujer en moto, que llevaba una nena adelante y hacía zig zag. Le presté atención porque se nota que no sabía manejar y tenía miedo que la chiquita se cayera; por eso, cuando me quise dar cuenta, me encontré con el tren de golpe", afirmó el hombre.
Explicó que ante la inminencia del impacto, realizó una maniobra para evitar que la locomotora golpeara contra el chasis del camión.
"Pegué el 'esquivón' para que no me agarre la cabina, porque si lo hace me destroza. Saqué el chasis y me agarró el acoplado", dijo.
El transportista, al igual que en otros accidentes ocurridos en el sector, se quejó sobre la falta de adecuada señalización o barreras.
"Ahí no hay nada. Otros camioneros me pegaron el grito, pero venía prestando atención de que no se cayera la criatura, porque si la llegás a pasar por arriba, lo lamentás toda la vida", señaló el chofer.
Explicó que el martes había cargado veintiocho toneladas de cebolla en Pedro Luro y que había descansado para emprender ayer el viaje hacia la ciudad de Buenos Aires.
"Lo importante es que sólo hubo daños materiales. El tren me arrancó el enganche, por lo que sentí el impacto y me afirmó al volante. Si volcaba el chasis, me arrastraba", manifestó finalmente.
Un peligroso cruce ferroviario
En circunstancias similares, el 9 de febrero de 2010, un transportista perdió la vida en el paso a nivel sin barreras del Camino Parque Sesquicentenario.
Víctima del hecho resultó Daniel Cifone (38), quien guiaba un camión Ford Cargo, dominio GYS 889, procedente de Daireaux, que se dirigía hacia Puerto Galván para descargar pellets de soja.
"Tal vez el camionero no vio venir al tren por la tierra que volaba, a pesar de que aparentemente el maquinista --Antonio Luis Scheroh-- habría hecho sonar la bocina de la locomotora para alertar al transportista", dijo entonces un vocero policial.
A Raíz del impacto, el camión y el acoplado quedaron volcados sobre las vías, mientras que el cadáver de Cifone fue hallado en el interior de la destrozada cabina. Además, la locomotora y varios vagones de carga terminaron descarrilados.
Por otra parte, el 15 de febrero de 2012, el camionero Eduardo Rogelio Esnaola salvó su vida al escapar por la ventanilla de la unidad a su cargo, cuando el vehículo se quedó sin frenos y colisionó contra una formación ferroviaria.
El camión Mercedes Benz, procedente de Bolívar, transportaba una carga de trigo hacia el puerto de Ingeniero White y el siniestro se produjo minutos después de las cinco de la madrugada.
"Venía entrando y tenía previsto tomar la ruta 3 para dirigirme al sector del puerto. Al llegar al paso a nivel vi que había un camión parado, entonces empecé a frenar y a bajar la velocidad", dijo el chofer.
Pero como se dio cuenta que los frenos no le respondían, trató por todos los medios de evitar el impacto.
"En ese momento apagué el motor e intenté pararlo usando la caja (de cambios), pero al no poder hacerlo decidí tirarme hacia un costado, para frenarlo contra el guardaganado o un cartel", detalló Esnaola, pero su esfuerzo fue en vano, ya que el rodado terminó estrellándose contra la formación de 31 vagones de FerroExpreso Pampeano.
Finalmente, el 13 de julio del año pasado, alrededor de las 5, un Chevrolet Classic, patente JJI 706, perteneciente a la empresa de vigilancia privada Securitas, que era guiado por Claudio Luque (40), impactó contra un tren a cargo de Hugo Campos.
A causa del impacto, el coche fue arrastrado y terminó en una zanja ubicada junto a los rieles, en el mismo sentido de circulación que el tren y con importantes daños, aunque su conductor resultó sólo con politraumatismos.
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