De ahora en más, en Rosario se permitirá la construcción de torres de una altura superior a la permitida, siempre y cuando exista un importante espacio de separación con los predios linderos. La iniciativa es bienvenida por empresarios del rubro que meses atrás habían visto cómo varios emprendimientos quedaban frenados por no sintonizar con las normas vigentes.
Aunque deberá existir un importante espacio de separación (6 metros) de las construcciones con los linderos.
También tendrán que estar erigidas sobre terrenos de 1.000 a 5.000 metros cuadrados, entre otros requerimientos.
La llave la facilitó el Concejo, que el jueves pasado aprobó el Régimen Diferencial para Proyectos Edilicios Especiales, en rigor, un conjunto de normas a aplicar al momento de aceptar excepciones a la actual reglamentación urbanística.
Opciones. Según lo aprobado por el Palacio Vasallo, se podrá construir torres de hasta 66 metros de altura en el frente costero y de 54 en el área central.
Asimismo, para poder edificar por sobre el tope de 23 metros, que había quedado fijado en 2008, las empresas constructoras tendrán que aportar al municipio el 15 por ciento de la plusvalía generada por la mayor altura, a modo de compensación.
Las ordenanzas de 2008 referidas al reordenamiento urbanístico del área central y del primer anillo perimetral de Rosario establecían que los edificios no podían superar los 23 metros de altura (7 pisos).
Sin embargo, la normativa dejó latente la suscripción de convenios para poder encarar obras en tierras de 1.000 a 5.000 metros cuadrados.
Luego, el municipio comenzó a recepcionar planteos por varios casos particulares, razón por la cual, y tras la correspondiente evaluación técnica, se giró al Concejo el proyecto de régimen diferencial para la construcción en esos grandes espacios.
Metas. La premisa del esquema que acaban de sancionar los ediles, después de más de seis meses de debate, apunta a lograr una unificación de lotes que —a su vez— refleje mejores construcciones y superficies libres de una amplitud superior.
En tanto, de la plusvalía a aportar por las constructoras, un 5 por ciento se destinará al Fondo de Preservación Urbanística, otro tanto al de Obras Públicas y el restante al recientemente estrenado Programa Municipal de Viviendas para Familias de Ingresos Medios
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