DLS cambia parte de la cúpula policial “buscando aire” en tiempos electorales

DLS cambia parte de la cúpula policial “buscando aire” en tiempos electorales

Ante la creciente ola de inseguridad removieron a cuatro miembros del Estado Mayor de la fuerza. Revitalizar, acción y actitud, fueron los consejos.

A mediados de diciembre de 2013, luego del autocuartelamiento de la fuerza y los saqueos, la nueva cúpula policial asumía con el objetivo de recuperar los lazos de confianza que se habían quebrado con la sociedad tras las olvidables noche del 3 y madrugada del 4 del último mes del año.

Desde entonces pasó año y medio, y las relaciones entre la Policía y la gente han ido sufriendo altibajos, en los que hechos delictivos de alto impacto, el reclamo social, las “razzias” como respuestas y la interna dentro del edificio de la avenida Colón al 1.200, han sido desencadenantes de la necesidad de un nuevo cambio.

Cambio que le permita al gobierno delasotista, cuyo titular tiene intenciones presidenciales y (Schiaretti) el candidato local de mantener a Unión por Córdoba en el poder, encarar la etapa electoral con un aire más amigable y sobre todo los meses finales de la actual gestión.

Ese objetivo quedó claro en las palabras del ministro de Gobierno y Seguridad, Walter Saieg, que presidió el acto de asunción del nuevo Estado Mayor de la Policía.

«Queremos revitalizar a la fuerza», dijo al tiempo que pidió «pongan actitud y la acción necesaria, porque es lo que está pidiendo la sociedad».

De la mano con los anuncios

Saieg sostuvo que estos cambios iban de la mano de los anuncios del nuevo programa “Córdoba Más Segura”, realizados la semana pasada por el gobernador José Manuel De la Sota, una puesta marketinera típica en tiempos electorales en los que se anticipó una nueva división como la Policía de Pacificación (hoy se anuncia la puesta en marcha), patrulleros, comisarías móviles y cámaras de vigilancia.

Por su parte, el jefe de la Policía, comisario general Julio César Suárez, que por momentos en El Panal reconocieron que estuvo en la “cuerda floja”, como el ministro Saieg consideró que era una revitalización necesaria «por el importante desgaste que tuvo la fuerza tras asumir en el diciembre nefasto» de 2013.

Agregó el jefe policial que se necesita seguir trabajando «con responsabilidad» en «lograr la reconstrucción de la Policía». 

Recalcó al Estado Mayor y las segunda y tercera líneas de mando que el principal objetivo «es proteger a la sociedad».

«Hay que poner enjundia para dar batalla a la delincuencia hasta la última gota de lágrima, hasta la última de sudor», finalizó el jefe Suárez.

Sin pena ni gloria

Los comisarios generales Abel Díaz, Miguel Oliva, Miguel Casteló y Daniel Moroldo fueron pasados a retiro forzoso «por razones de servicio», según el Decreto 490.

En los considerandos, además, indica que hay necesidad de reestructuración para el normal funcionamiento de la Policía.

Díaz cumplía funciones como jefe de Seguridad Capital, donde en las últimas semanas se multiplicaron los reclamos sociales por la inseguridad reinante. Por su parte, Castelló estaba al frente de las Departamentales Sur, sector en el que se registraron varios episodios en ciudades como Villa María o Río Cuarto.

Moroldo, en un momento nombrado en el “narcoescándalo”, estaba al frente de la Caminera, mientras que Oliva hasta ayer era jefe de Inteligencia Criminalística, una sensible Dirección en el que Homicidios y Robos son las divisiones claves.

La salida de los jefes policiales se vivió en un marco de tensión y sorpresa para varios. Hubo abrazos y deseos de suerte, pero el reflejo de la interna se mostró cuando todo la Plana Mayor fue al brindis mientras los salientes se iban a su casa por las escaleras.

Hay promesa de “nuevos aires” en Jefatura, habrá que ver que se palpita y refleja en la calle.

Comentá la nota