El calvario de vivir cerca de los boliches bailables en Formosa

El calvario de vivir cerca de los boliches bailables en Formosa

Para muchos vecinos formoseños que están ubicados en las adyacencias de los locales bailables en la ciudad no es nada grato que cada fin de semana lleguen un sinnúmero de personas. “No se trata de ser un amargo, me gusta que se diviertan, pero lo que preocupa es cuando se pasan y rompen las cosas” dijo un vecino que vive en cercanías a un famoso boliche ubicado sobre la Avenida Gutnisky al 2227.

Es que todas las veces que el local bailable abre sus puertas para recibir a las cientos y cientos de personas que ingresan, a la hora de la salida es cuando comienza el calvario.

A veces el vandalismo reina en la zona y una vez que los chicos comienzan a salir del local, cerca de las 4.30 de la mañana, muchos con un nivel de alcohol altísimo en su sangre, salen descontrolados a hacer desmanes. Corridas, peleas, ladrillos dentro de los patios de las viviendas y a veces, cuando pasa a mayores, hasta hay roturas en la propiedad.

“Sabés las veces que encontré materia fecal o vómitos en mi vereda, es una cosa que no se puede tolerar, yo no sé cómo controlar esto, que se ocupen las autoridades” sostuvo un vecino que está al lado de uno de los boliches más tradicionales de la ciudad, ubicado sobre la Avenida Juan Domingo Perón al 1100.

“Acá es terrible, uno no sabe para dónde correr, hay que cruzar los dedos cuando comienza a caer la noche y llegan los ‘nenes’ al boliche, ya hubieron muertes”, comentó una mujer que vive en el barrio Simón Bolívar donde está emplazada una discoteca al que concurren mayormente las personas de la zona del Circuito Cinco de nuestra ciudad.

Los ruidos, otra historia

Si bien desde el 2011 rige una Ordenanza, la 5385, que exige a los dueños de los boliches bailables colocar limitadores acústicos en el interior, que se deben activar cortando el sistema de sonido del boliche una vez que el ruido supere los 75 decibeles; muchos vecinos se quejan por las vibraciones que producen, sobre todo aquellos que están pegados a los locales bailables.

Una mujer se quejó de que el ruido es insoportable, “tengo un bebé y en su pieza tiembla todo, una vez se cayó un portarretrato que estaba colgado en la pared, por unos centímetros más y se le cae en la cabeza”, contó.

La Constitución de Formosa también hace referencia al tema de los ruidos y especifica en su Artículo 38 inciso 8, en el que todo ciudadano debe tener la garantía de contar con un ambiente sin contaminación acústica y es obligación del Estado garantizárselo.

Pero al parecer, lo que está escrito no es garantía, porque los vecinos se quejan de los efectos secundarios que producen los ruidos. “No me molesta a los oídos el ruido, pero la vibración es lo que nos perjudica, tuvimos que sacar unas cosas de cristalería que teníamos en un estante porque comenzaban a saltar cuando arrancaban los shows en el boliche, y se caían y hacían pedazos”, comentó un hombre del barrio Simón Bolívar cuyo hogar está a dos casas de donde está emplazado el boliche bailable de la zona del Circuito Cinco.

La policía y la gente de la seguridad de los diferentes establecimientos bailables no pueden hacer más cuando los jóvenes salen de esos lugares. Siempre que estos no causen daños. Pero ya desde la previa es que comienza el calvario para los vecinos.

“Acá por la Gutiérrez es una cosa increíble, usan la zona como un baño, se drogan, tienen relaciones, amanecen profilácticos y algunos que vienen del Circuito Cinco, marcan tu casa, se juntan en las esquinas y ves cómo ‘relojean’ para ver cómo es la zona”, se quejó una señora que vive cerca de la discoteca ubicada sobre la Avenida Juan Domingo Perón al 1100.

Según lo que pudimos recoger desde este medio, vivir cerca de los boliches bailables no es para nada agradable para las personas que cada vez que hay noche de boliche, deben cruzar los dedos para no pasar momentos desagradables o encontrarse con “sorpresas” al otro día.

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