“Aquí fue donde cayó nuestro vecino Richard Mannington Bowles que quedó en el medio del enfrentamiento entre la policía y los saqueadores.
Era el lunes por la noche en el vecindario de Havlon Green, ubicado en Ealing, el inmenso suburbio del norte londinense. Bowles estuvo en coma profundo con respiración asistida y no se lo podía identificar. Cuando se supo su nombre y se publicó una foto, pasó poco tiempo hasta que el jubilado se convirtiera en la quinta víctima mortal del estallido de incendios, saqueos y ataques que comenzó el sábado pasado.
Ahora el lugar donde fue golpeado salvajemente está cubierto de flores y de mensajes . “Todo un héroe que murió protegiendo a nuestra comunidad”, “No te olvidaremos nunca”, “Un héroe se ha ido pero no será olvidado”. Ya hay vecinos pidiendo que la calle de la tragedia lleve el nombre de Bowles.
El desfile es incesante y los más jovencitos se miran con sus padres. Hay gente de todas las etnias y las emociones que provoca el calvario de Bowles ha unido como nunca al vecindario.
En Ealing, llamada la “reina de los suburbios” por su gran extensión, la mitad de los vecinos son blancos de origen polaco o irlandés. Los demás pertenecen a una gran variedad de etnias.
A todos los sorprendieron los incidentes que habían comenzado, como casi siempre, en Tottenham, que no queda demasiado lejos. “Primero llegaron versiones por las radios, después se escucharon helicópteros, y entonces ya aparecieron grupos que destrozaban, quemaban y robaban. Quedamos a merced de ellos porque la policía quedó desbordada”, nos dice un padre de familia de nombre polaco pero que no quiere que se lo identifique “de ninguna manera”.
“El miedo no ha pasado ni mucho menos”, explica su esposa. “Aquí no se ha dormido con tranquilidad desde que comenzaron los disturbios. No queremos ser el blanco de venganzas”, añade.
“Se trata de un incidente brutal que ha resultado en la muerte sin sentido de un hombre inocente ”, explicó un inspector de policía al periodista argentino.
La policía ha detenido en Londres a un sospechoso de 22 años, integrante de una de las bandas. Sobre el arrestado hay sospechas de asesinato, participación en los disturbios y tres robos.
“Sabemos que no ha actuado solo porque hay fotografías de los vecinos. Queremos detener y llevar ante la justicia ha todos los que participaron en esta barbaridad”, señaló el inspector.
Otra historia de este inmenso vecindario.Una madre vio en las pantallas de la televisión una imagen de su hija arrojando piedras junto a otros violentos. No dudó: de inmediato la denunció a la policía convencida de que se tiene que hacer responsable de lo que ha hecho.
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