El joven que el 29 de abril del año pasado fue incendiado por su propio progenitor en su casa, en medio de un episodio de violencia familiar, cuenta el drama que le tocó vivir.
En una entrevista con Democracia, realizada ayer en el estudio jurídico del abogado Darío de Ciervo, Franco, junto a su madre, Sonia Núñer, relataron el calvario que les tocó padecer.
“Hacía muchos años que sufría violencia de género. Estaba separada, pero vivía bajo el mismo techo. El estaba poco, se quedaba mucho en un campo familiar, donde trabajaba, y solía venir mal, siempre con agresiones. Me amenazaba”, afirma Núñer.
“Me salió el no acercamiento ya cuando Franco estaba grave, me decía que me quedaba poca vida; siempre le tuve miedo”, cuenta la mujer. Y amplía: “Los últimos años fue muy violenta la relación”.
Franco Insúa baja la vista. Cruza las manos. “No, no fue una lucha”, interviene cuando este diario le pregunta si hubo una pelea antes del lamentable episodio. “Vino con su camioneta a discutir, pidiendo saber dónde estaba mi madre y bueno, yo ese día estaba estudiando, nos pusimos a hablar en la ventana, luego la discusión se subió de tono y en un momento me dijo ‘te voy a quemar, te voy a prender fuego’ y fue buscar su bidón de nafta y no tuve escapatoria de la casa, porque estaba cerrada, por una cuestión de seguridad”, afirma.
-¿Ya había habido discusiones o episodios de violencia?
-No, discusiones había tenido por temas laborales o por los sucesos de mi madre, que él llegaba mal de algún otro lado y se descargaba conmigo, llegaba enojado, con un carácter distinto, pero lo solucionábamos enseguida a eso, no como el extremo al que llegó esta vez.
-¿Por qué cree que actuó de esta manera?
-Yo no puedo pensar en nada de lo que le pasó a él, sólo en lo que él me hizo a mí, nada más.
-¿Lo roció con el bidón?
- Me tiró directamente sobre el cuerpo.
-¿Y con qué lo prendió fuego?
-No lo alcancé a ver nunca, no sé.
-¿Qué opinión tiene de su padre?
-A mí me enseñó mucho de la vida, aprendí un montón de cosas mientras fue mi padre, pero hoy ya no lo catalogo como mi padre. Tendré la misma sangre, pero ni siquiera estuvo presente en ningún momento después del hecho.
-¿Qué hizo una vez que su padre lo prendió fuego?
-Por empezar, me apagué el fuego solo y los vecinos apagaron el fuego en el resto de la casa. Yo me metí debajo de la frazada, en mi cama, y me apagué el fuego solo. Además del incendio, la casa se electrocutó, lo cual complicó aún más la situación. Después me sacó un vecino de ahí adentro y luego me llevaron al hospital, donde me hicieron los tratamientos rápidos, me dieron una inyección para dormirme. Me mandaron a terapia intensiva, me habló el médico, y me dijo te vas a dormir, y me dormí por varios días. Sé que en el hospital estuve tres horas, luego pasé diez días en La Pequeña Familia, y como estaba grave, me derivaron al Hospital San Martín de La Plata, donde tuve una espectacular atención.
-¿Qué sintió cuando se despertó y recordó lo que había ocurrido?
- Los primeros contactos de comunicación que tuve fueron auditivos, luego empecé a ver, respondí con señas, porque por la traqueotomía no podía hablar, tuve infecciones pulmonares, durante el incendio aspiré mucho, entonces estaba muy contaminado por dentro. De hecho, las quemaduras fueron un 40 por ciento internas y un 30 por ciento externas, entonces era más por dentro la afectación que externa. Respondía por sí o por no con los ojos, con uno o dos pestañeos. Me practicaron varias operaciones, tengo injertos en las manos, en los antebrazos, en la cara y reconstruida la oreja izquierda.
-¿Cuál es hoy su estado de salud?
-Me encuentro con ciertas discapacidades por las secuelas irreversibles de las quemaduras, pero de salud estoy bien.
-¿Puede trabajar?
-Es complicado, pero con mis tiempos y mis posibilidades estoy trabajando. Por ejemplo, en mi casa no puedo agarrar una escoba, porque se me lastiman los injertos que sobresalen en las manos.
-¿Qué le diría a su padre si tuviese la oportunidad de hablar con él?
-No tengo sentimientos hacia mi padre. Cuando te sucede esto creo que es muy personal y yo no tengo ganas ni de que me vea más ni de verlo yo a él. No se puede hacer nada ante el hecho. Yo no lo quiero ver más y por eso pedí que no estuviese en la sala cuando yo declaraba.
-¿Qué espera de su vida? ¿Qué mensaje le gustaría transmitir?
-Estoy tratando de integrarme a la sociedad. Me pasa que chicos pequeños me preguntan qué me pasó en el rostro, y yo tengo que mentir, porque lo que hizo mi padre no es para contárselo a un chico. Tengo que andar diciendo que me caí de la moto. No le puedo decir a los chicos que mi padre me quemó con nafta dentro de mi casa, es algo muy difícil de explicar.
Comentá la nota