La ola de calor ya empezó a golpear a uno de los segmentos más vulnerables de la población: los ancianos. Después de varios días con altas temperaturas y pronósticos que distan de ser halagüeños, en los dos policlínicos del Pami registran un alza en la atención de urgencias del orden del 30 %. Según dijo ayer la titular del Pami II, Cristina Mastrota, la mitad de las consultas se debe a cuadros de deshidratación y ya empezaron a derivar pacientes a centros de salud privados. En el Pami I el panorama es similar: la mayoría de las emergencias son casos de hipotensión y deshidratación.
“Hay que decirles a los adultos mayores que si siguen estas temperaturas se tienen que acostumbrar a salir tempranito, cuando hace menos calor, y a quedarse fresquitos en sus casas el resto del día: que duerman una buena siesta”, recomendó ayer Mastrota.
De lo contrario, continuará creciendo la demanda de atención por emergencias y aumentando el índice de internación, una situación que ya llevó a derivar pacientes fuera del Pami II.
De hecho, la jefa de urgencias del Pami I, María del Carmen Alfonso, coincidió ayer en que durante los días “de calores tan tremendos” las consultas de emergencia por cuadros básicamente de baja presión y deshidratación subieron entre los jubilados un 30 por ciento. “De por sí la gente mayor tiene cierta tendencia a no tomar la cantidad de líquido que necesita y se puede deshidratar rápidamente”, sostuvo.
Niños no. Y aunque durante las olas de calor los ancianos integran la población de riesgo junto a los bebés, los chicos menores de cinco años y los enfermos crónicos, por ahora no se advierte una situación parecida en los hospitales de niños.
En el Vilela, “al menos por el momento”, aseguró la vicedirectora del centro asistencial, Velia Peralta, se trabaja con una demanda dentro de los valores normales.
Aclaró que el riesgo de que empiecen a aparecer chicos deshidratados o descompuestos aumentará si la ola de calor se prolonga (ver recuadro).
En el Hospital de Niños Zona Norte tampoco se nota más demanda que la habitual para la época (de 250 a 300 chicos diarios), motivada sobre todo por otitis, conjuntivitis y diarreas producto de mala higiene en las piletas domésticas.
Emergencias, normal. En lo que hace a los servicios de emergencias como Ecco y el 435-1111 begin_of_the_skype_highlighting 435-1111 end_of_the_skype_highlighting, todavía se trabaja con una demanda normal.
Según detalló el director médico de Ecco, Jorge Chapman, hasta ayer los llamados no salían de lo habitual ni en lo que hace a número ni a causas que puedan atribuirse al calor.
“Pero si este tiempo dura, de ahora en más puede darse un efecto suma”, graficó, algo que ya enseña la experiencia de otros veranos y que llevó al médico a insistir con las recomendaciones para prevenir los golpes de calor.
El coordinador de Urgencias del 435-1111 begin_of_the_skype_highlighting 435-1111 end_of_the_skype_highlighting, Jorge Carracedo, coincidió en que el “pool de atención” hasta ayer se mantuvo “estable”, pero sí varió la proporción de llamados por urgencias “adjudicables al fenómeno climático”: básicamente cuadros de hipotensión y síncopes (súbitas pérdidas de conocimiento).
Esos síntomas no sólo se dan entre ancianos y niños, sino también entre adultos saludables que muchas veces hacen caso omiso de los consejos y, por ejemplo, salen a hacer actividad física en horarios pico. Nada más desaconsejado mientras siga el alerta roja por calor.
Alerta naranja
El alerta sobre olas de calor y salud que emite el Servicio Meteorológico Nacional bajó ayer de rojo a naranja, lo que significa que la temperatura puede ser peligrosa, especialmente para los bebés y niños pequeños, personas mayores de 65 años o aquellos con enfermedades crónicas.
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