“La calle Salta ya no es más la calle del terror”

“La calle Salta ya no es más la calle del terror”
Cuando me despedí con un simple “chau” a una colega matancera, en la mitad del oscuro pasillo que llevaba a los siniestros calabozos, hoy clausurados, que alojaron a tantos argentinos y argentinas durante la sangrienta dictadura militar, porque yo me iba y ella quedaba haciendo sus fotografías, me di cuenta de lo paradójico de la situación.

Seguíamos ella y yo con nuestro trabajo para ganarnos la Vida, en un ambiente que fue de Muerte. Estábamos viviendo una experiencia realmente conmocionante, porque con nosotros habían accedido a las dependencias de esta Brigada de Investigaciones.

Desde el Intendente Espinoza, hasta chicos de agrupaciones de Derechos Humanos para acompañar a los doloridos familiares de los que nunca volvieron y a los sobrevivientes, que con el Dr. Norberto Liwski a la cabeza, integran hoy la Causa 83, que enjuicia a quienes fueron responsables de los vejámenes, torturas y violaciones que allí se cometieron desde 1976. (VER NOTA DEL ACTO EN ESTA PÁGINA)

SILENCIO

El Silencio en el oscuro pasillo era más que pesado. Sin haber estado nunca allí, tuvimos todos un sentimiento de angustia. La oscuridad, el encierro y algunos pocos datos visibles de lo que allí vivieron los detenidos (escritos en las paredes y restos de lienzos ó tal vez ropas mugrientos anudados a los barrotes) despertaron algunos sollozos de familiares y llantos en silencio de los sobrevivientes que recorrieron las celdas de aislamiento en los fondos del edificio, pegados a los lugares de torturas.

Del acto participaron algunas conocidas mujeres del distrito que perdieron a sus familiares en esas condiciones. Recorrimos estos túneles del horror, como Gina Di Nardo, cuyo esposo está desaparecido y hoy es Directora de l Región Descentralizada Noroeste de Ramos Mejía, Beatriz Gronchi, esposa del concejal Delfor Soto, hoy en la Dirección de Derechos Humanos municipal.

--¿Aquí estuvo tu papá?, le preguntamos a Patricia Congett, la hija del único trabajador municipal desaparecido en 1977: Jorge Luis Congett.

--No nos consta, tal vez estuvo, pero luego fue llevado a Lanús, de donde desapareció, nos responde esta señora rubia y de mirada celeste y firme, en la esquina de uno de estos negros recovecos.

No es fácil. Para ellos, para los mudos sobrevivientes, para los pibes que nunca vivieron (ojalá nunca lo hagan) una cosa así y sacan fotos. Demudados y con sus ojos bien abiertos.

Algunos policías miran con rostros serios e imperturbables. “Aún hoy no se hacen cargo”, dijo un joven militante.

“Que los integrantes de la actual policía como la de Lomas del Mirador, nos devuelvan a Luciano Arruga”, gritó Pablo Pimentel en el acto, agradeciendo la apertura de Espinoza de invitarlo a dar el testimonio de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza.

LA BRIGADA

La dependencia policial estuvo subordinada a la Jefatura de la Policía Bonaerense y al Primer Cuerpo de Ejército a través del Grupo de Artillería Mecanizada 1, de Ciudadela. Formó parte por esos negros años del Circuito Camps, la red más importante de Centros Ilegales de Detención bonaerenses. La comandaron los ex generales Ramón Camps y luego Ovidio Pablo Riccheri.

Por la BISJ pasaron más de un centenar de hombres y mujeres, varios con sus pequeños hijos, perseguidos por sus militancias políticas, gremiales y sociales, secuestrados y torturados, para ser luego trasladados, asesinados ó finalmente desaparecidos.

Eran estudiantes, obreros, trabajadores de la salud y docentes. Aquí se apropiaron niños. La Brigada participó del Plan Cóndor, el monstruoso aparato de persecución y asesinatos y desapariciones organizado por los gobierno dictatoriales de varios países de la región, además de Argentina, en las décadas de los ´70 y ´80.

Centralizó el accionar de las Comisarías de todas las comisarías de la zona, que operaban en forma clandestina, como la de Laferrere y Villa Insuperable.

“LA CALLE SALTA YA NO ES MÁS LA CALLE DEL TERROR”, dijo en su vibrante discurso, el Dr. Norberto Liwski, sobreviviente de la dictadura y hoy abogado de los que pasaron ese terror en San Justo. Muchos de los 50 que salvaron sus vidas estuvieron en el acto y entraron por última vez a la Brigada.

Para recordar y ahora continuar con la Vida. Estas fotografías de POLITICA 2000 son mudos testimonios de lo que vimos y sentimos. Que haya Memoria, Verdad y Justicia.

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