La Calle Recreativa que los domingos se extiende entre los parques Independencia y el Scalabrini Ortiz no sólo suma cada vez más adeptos que descubren el enorme patio que tenían cerca (o no tanto) de sus casas.
La Calle Recreativa es el espacio de 13 kilómetros que se extiende desde Pellegrini y Oroño hasta avenida de la Costa y Francia. Desde el 24 de octubre, todos los domingos de 8 a 13 esa franja permanece ajena al tránsito vehicular. Pero no queda vacía: chicos y grandes se suben a sus bicis, patines o patinetas, o se calzan las zapatillas para correr o trotar. Solos o en pareja, y hasta familias enteras disfrutan del nuevo espacio tendido en plena ciudad.
Y según cálculos de Deportes del municipio cada vez son más. A la jornada inaugural del circuito se sumaron unos 11 mil asistentes. Una cifra que casi se duplicó en la segunda edición. El 28 de noviembre se contaron 27 mil personas, un poco menos de los que asistieron ayer.
Más allá de los números (que surgen de contar cuántas personas pasan cada hora por cinco puntos fijos) el fenómeno se aprecia a simple vista. Tanto que ya se popularizaron distintos tipos de emprendimientos: en los Silos Davis hay clases de gimnasia. Y jóvenes de barrio Las Flores montaron un pequeño espacio para la reparación y alquiler de bicicletas.
“La experiencia es un éxito —se entusiasma Dal Lago— y termina de cerrar el uso de los espacios públicos y el río que los rosarinos vienen experimentando en los últimos 20 años. Esto cierra el círculo de la convivencia ciudadana, del cuidado de la salud y de la posibilidad de pensar y ordenar a la ciudad de una forma distinta”.
Cambio de hábito. En las ciudades democráticas, los espacios públicos son siempre producto de negociaciones. Sobre sus usos, su mantenimiento y sobre los servicios que deben ofrecerse. Y las experiencias de circuitos libres de tránsito no escapan a esto: recuperan las calles para la recreación gratuita, favorecen la adquisición de hábitos de vida saludables y disminuyen la contaminación ambiental y los niveles de ruido.
Si bien hay espacios similares en América latina, Rosario es la primera localidad del país en participar de la Red de Ciclovías Recreativas de las Américas. Organización que integran, entre otros municipios, Guadalajara (México), Bogotá y Medellín (Colombia) y Río de Janeiro (Brasil).
Dal Lago despliega otro dato para ilustrar cómo la gente se apropió rápidamente del nuevo paseo dominguero. “En los estudios previos contábamos que, incluyendo autos y motos, durante toda la mañana por Oroño no circulaban más de 2 mil personas. Y en las primeras ediciones de este circuito, el grueso de la concurrencia aparecía pasadas las 10.30. Estos últimos fines de semana la gente ya estuvo en la calle a las 8.30 o las 9”, asegura el funcionario.
Como todo buen proyecto, el paseo libre de tránsito aspira a más. Ya está en estudio la posibilidad de extender la experiencia por sectores de avenida Belgrano, incorporando al Monumento, el parque Urquiza y avenida Pellegrini hasta Oroño. También están en carpeta zonas de los distritos norte y sur.
“Aún no hay ninguna resolución, todo dependerá del grado de aceptación que vaya teniendo la propuesta entre los vecinos”, concluye Dal Lago y redobla la apuesta: “El sueño mayor es poder unir todos los distritos de la ciudad y que el domingo por la mañana se transforme en el día esperado por todos para encontrarse más que nunca con una ciudad saludable”.
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