Allí, la movida de turistas y los negocios abiertos a full fueron la contracara del resto de la zonas céntricas, que en este feriado decidieron bajar las persianas y tomarse una larga siesta.
En una recorrida, diariouno.com.ar comprobó las dos caras sociales del centro mendocino: una discreta avenida San Martín, con nivel de actividad igual o menor a la de un domingo; una avenida Colón prácticamente apagada, aunque con mendocinos -en una cantidad no tan menor al de un día habitual- dando pasos, como tratando de hallar un local comercial abierto al menos para ingresar y justificar para qué está caminando; una plaza Independencia con algunos que otros muchachos desafiando al "fresco tirando a frío" de hoy en los asientos y jardines que circundan la fuente; la Peatonal Sarmiento no tan silenciosa como las dos avenidas nombradas pero con la típica presencia de extranjeros con mochilas buscando ansiosamente un lugar donde sentarse y almorzar; las calles Rivadavia y Espejo, con las persianas bajas y esperando a que pase volando este día y por fin, la luz al final del túnel en la avenida Las Heras, con familias de turistas y de mendocinos paseando, visitando comercios y comiendo pizzas en las veredas de los restaurantes.
"Acabamos de cancelar un viaje a Miramar para todo un contingente de CEC", dijo un empleado de una agencia de turismo situado en Las Heras entre Chile y 25 de mayo, quien. aseguró -será porque es cierto o porque hay que vender más- que en estos días se están agotando todas las reservas para destinos turísticos en la costa atlántica.
No sólo familias y mendocinos paseando en las veredas, sino también hoy las promotoras se tomaron el trabajo de distribuir volantes para ir a comer milanesas con papas y ensaladas, más postre, a $18. Y donde hay vida, hay turistas, algo que se advirtió con sólo mirar el origen de las patentes de los vehículos: no muchos como otras veces, pero habían muy buenos automóviles chilenos en la calle Las Heras y en todo el centro mendocino, hoy.
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