Profesionales y vecinos de la ONG Defensores del Patrimonio Arquitectónico y Urbano consideraron que el proyecto de ordenanza elaborado por el Departamento Ejecutivo con el fin de preservar el patrimonio y proteger la identidad de los barrios, “es insuficiente” porque, si bien plantea adecuaciones en los indicadores urbanísticos, no se alienta a la protección de construcciones características, como lo son los chalets típicos marplatenses.
Semanas después del anuncio, el Departamento Ejecutivo finalmente envió al Concejo Deliberante un proyecto de para regular construcción de edificios con el fin de “preservar el patrimonio y proteger la identidad” de los barrios marplatenses.
De acuerdo a lo señalado por el propio intendente Pulti, la intención de la iniciativa es “impulsar con mucha firmeza la preservación patrimonial, la identidad y el estilo de vida de los marplatenses en distintos barrios”, entre los cuales se encuentran Chauvín, San José, La Perla, Nueva Pompeya, Villa Primera, Estación Norte, Bernardino Rivadavia, Plaza Peralta Ramos, Peralta Ramos Oeste, Lomas de Stella Maris, Leandro Alem, el Centro y Playa Grande.
En tanto, desde la Asociación Civil Defensores del Patrimonio Arquitectónico y Urbano, una entidad que reúne a profesionales y vecinos de la ciudad, consideraron a través de una nota ingresada al Concejo Deliberante, a la cual 0223.com.ar tuvo acceso, que “si bien el proyecto plantea adecuaciones necesarias en los indicadores urbanísticos, éstas resultan insuficientes, por cuanto es necesario también alentar la preservación de aquellos bienes o construcciones que le dan carácter a los barrios”.
En ese sentido, repararon en que “es conocido” el aporte del chalet y, en particular, del chalet estilo “Mar del Plata” a la identidad de los barrios, motivo por el cual recalcaron la conveniencia de avanzar en el tratamiento de otro proyecto de ordenanza que establece la promoción de esos inmuebles.
Asimismo, desde el sector advirtieron que la iniciativa del gobierno municipal “sólo plantea la regulación en los Distritos R4”, ante lo cual señalaron que “no se tiene en cuenta el daño que causa a los tejidos urbanos la aplicación de regímenes promocionales en los demás Distritos, y sobre todo los de menor densidad”.
“También se produce pérdida de identidad barrial al cambiarse o desvirtuarse las tipologías edilicias que los constituyen, como consecuencia de acciones de reconstrucción o ampliaciones que mayores potenciales edificables a los preestablecidos proporciona”, recordaron.
A su vez, se manifestaron preocupados por el hecho de que “uno de los sectores R4, sino el principal donde se ha producido el efecto mencionado ut-supra (el comprendido por las calles Olavarría, Avellaneda, Tucumán y Rawson)” haya quedado “excluido” del proyecto de ordenanza, “a pesar de ser también uno de los sectores en el que los vecinos han hecho un reclamo formal al municipio, avalado por cientos de firmas”.
“Este sector, junto al de la franja C3 que acompaña la calle Güemes, contiene bienes patrimoniales singulares como Villa Paula, Villalobos, Almacén Condal, Villa Valentina, Viviendas del Conjunto “cuatro manzanas”, chalet de Richard Hall, Residencia Lino Palacios, y un sinnúmero de residencias que bien podrían ser consideradas de Interés Patrimonial, para los cuales el incremento de indicadores puede impactar muy negativamente”, puntualizaron.
Además, entendieron que “no queda claro cómo, si el proyecto plantea modificaciones al Código de Ordenamiento Territorial y no a las Ordenanzas accesorias que plantean incentivos a distritos del mismo, se evitará la obtención del beneficio que estas últimas otorgan o podrían otorgar”.
Y cuestionaron que las indicaciones del nuevo Plano Límite para los distritos R4 establece la posibilidad de que se ajuste “de acuerdo al perfil de la medianera existente”, pese a que en estos sectores “ya han surgido ejemplos edilicios indeseados por la significativa mayor altura de estos respecto a su entorno”.
“Esta aceptación permite continuar el daño por efecto dominó, con lo cual sería deseable que se exija la figura de 'ajuste en el tercio medio' entre el nuevo Plano Límite del distrito y la obra preexistente que lo sobrepase”, estimaron.
Por otra parte, indicaron que “se entiende que la ordenanza proyectada es, en cierta forma, “preparatoria” o “anticipatoria” de una renovación de la Ordenanza de incentivos del 30%, por cuanto sin estos incentivos no existe FOT remanente que haga necesario el uso de los beneficios de la ordenanza N° 19.281 de superación del Plano Límite, que es en esencia la que mayor distorsión ha generado en los tejidos urbanos y en el contexto de los bienes patrimoniales”.
Y enfatizaron: “Creemos que se hace necesario y oportuno cesar en la promoción “de emergencia” y comenzar a estudiar los indicadores de los distritos urbanos, a fin de otorgar protección a los bienes patrimoniales y calidad ambiental a los barrios, y no variarlos de acuerdo a cuestiones económicas”.
Por último, aclararon que si bien no están “contra del otorgamiento de incentivos” o de “incrementos de indicadores”, los mismos deberían “ser efectuados en sectores surgidos de un análisis minucioso, y sólo a fin de consolidar ciertos tejidos-morfologías y proteger los bienes patrimoniales en ellos insertos, y previo acuerdo social –incluido los vecinos involucrados, y no solamente de intereses sectoriales-”.
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