Caleta Olivia fue sitiada ayer por centenares de desocupados de la construcción, al tiempo que se desató una huelga de operarios de Servicios Públicos y un bloqueo a la fábrica de columnas de hormigón. A esto hay que sumar la huelga de los policías que ayer cumplió 9 días.
La supersticiosa creencia popular de que el martes 13 es un día de fobia y mala suerte pareció tener más vigencia que nunca sobre esta ciudad santacruceña donde ayer diferentes factores conspiraron para que se superpusieran numerosos conflictos laborales y sociales, en tanto que otros se hallan en ciernes.
El más evidente fue el corte de la Ruta 3, en el acceso norte a partir de las 6 de mañana por unos 400 desocupados de la construcción apuntalados por la dirigencia de la UOCRA.
Este grupo reactivó su protesta por la demora en el inicio de un programa de obras públicas y solo permitió el paso de vehículos de todo porte en horas del mediodía, aunque solo por algunos minutos.
Al cierre de esta edición persistía el bloqueo sin que hubiera surgido alguna novedad que permitiera destrabarlo, en tanto cientos de camiones, colectivos y vehículos livianos aguardaban paso formando filas de varios kilómetros en ambos sentidos.
Inicialmente los conductores de autos y camionetas optaron por tomar un camino alternativo de difícil circulación, pero a media mañana un grupo de manifestantes que se desprendió del piquete principal se encargó de bloquearlo. Los desocupados solo autorizaban el paso de personas que debían viajar por emergencias, como los casos de salud.
SIN POLICIAS
En tanto, anoche persistía el acuartelamiento de agentes y suboficiales de la Policía provincial en todas las localidades de la zona norte y el conflicto ingresará hoy a su décimo día.
Los ahora insubordinados no ceden en sus pretensiones de incremento salarial (4.650 pesos como mínimo para un ingresante a la fuerza), mientras el gobierno mantiene firme su postura de no moverse del aumento otorgado por el Decreto 520.
Los voceros de los policías huelguistas dijeron que solo volvieron a mantener contacto con integrantes de la plana mayor pero que el ministro de Gobierno, Carlos Barreto -que ayer permanecía en Caleta Olivia según lo aseguraron- no los quería recibir.
El funcionario hizo saber a través de un informe propalado por la Dirección Provincial de Prensa que no se iba sentar a dialogar "con ningún sector que tenga una posición de rebeldía".
Barreto aseguró además que "el foco de conflicto está circunscripto a un grupo de zona norte, ya que el resto de la provincia de Santa Cruz está normalizada. Por eso creo que el reclamo de esa gente ya ha sobrepasado la cuestión salarial y se confunde con otro tipo de cuestionamientos que están relacionados con trabajar en contra de las instituciones".
El ministro indicó también que el grupo de Infantería ya se había reincorporado a sus funciones, pero los voceros de los acuartelados negaron tal circunstancia, aduciendo que ese personal optó por acogerse a la inactividad mediante carpetas médicas, asegurando además que el paro no solo se mantiene firme en Caleta sino también en otras localidades de la zona norte.
ENERGIA, HOSPITAL Y PLANTA FABRIL
Por si fuera poco, otro foco de negativo clima laboral se activó entre los operarios del sector de Energía afiliados a ATE que reclaman un incremento salarial mayor al que ofrece el gobierno. Desde el vamos, los cortes de energía afectaron a vastos sectores urbanos y ello motivó que se anularan comunicaciones urbanas por falta de energía en la central telefónica del municipio.
Además, en el edificio central de la comuna se suspendieron actividades, al igual que en otras reparticiones públicas y en varias escuelas, en tanto que la sucursal de Banco Santa Cruz tuvo que apelar al uso de un grupo electrógeno para responder a tramitaciones mínimas, suspendiéndose las transferencias de fondos porque no había sistema.
En el Hospital Zonal, la llegada de un funcionario del Ministerio de Asuntos Sociales no destrabó otro ciclo de paros impuestos por ATE y la Asociación de Profesionales que reclaman un incremento salarial del 50%. Las directivas que había enviado el ministro Matías Mazú eran para que se levantara la medida de fuerza para reanudar diálogo en paritarias, pero también en este ámbito las posiciones eran intransigentes y continuaron las asambleas, quedando solo en actividad las guardias mínimas y la atención de pacientes internados.
El otro conflicto que surgió en la víspera se registró en la fábrica de construcción de columnas de hormigón que se utilizan en el tendido del interconectado. La misma está ubicada en el acceso oeste a Caleta, a un costado de la Ruta 12, camino a Cañadón Seco, donde los obreros bloquearon el portón de acceso y quemaron cubiertas.
La razón, según informó un dirigente de la UOCRA, fue el despido de 24 operarios, por lo que se exigía la inmediata intervención del gobierno, aunque al promediar la tarde la situación se mantenía sin variantes.
En tanto, la ciudad padecía todos estos inconvenientes, ya se hablaba de otros conflictos en ciernes en el ámbito de los empleados municipales y también en Empasa y Fundación Olivia, empresas dedicadas a trabajos de remediación ambiental que son sostenidas con fondos de petroleras.

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