Los integrantes de la Asociación Cooperadora brindaron precisiones sobre cómo se desarrolló el proceso de adquisición de un equipo para el tratamiento de residuos patológicos que nunca llegó al nosocomio porque la firma que lo vendió se presentó a convocatoria de acreedores. Pidieron colaboración a la comunidad para reunir fondos.
Para conocer precisiones respecto de cómo se dio el proceso de selección de esta empresa y para saber qué acciones se tomarán para resolver esta situación, en la mañana de ayer LA OPINION tomó contacto con integrantes de la Asociación Cooperadora del nosocomio quienes reconocieron que se sienten “estafados por la empresa a la que le compramos el horno”.
Al respecto, el doctor Sebastián Caldentey, miembro de la entidad, señaló que “la Cooperadora del Hospital tuvo bastante mala suerte con la compra de este horno para el tratamiento de los residuos patológicos” y explicó que “este proceso comenzó hace unos meses”.
“El horno que tenemos en el Hospital ya no funcionaba y se decidió comprar otro a una empresa de Buenos Aires de la que se estudiaron los antecedentes, la cual había hecho una oferta con un precio bastante accesible”, agregó y refirió que “luego de estudiar las ofertas con las que contábamos salimos a la compra de este horno, que en un primer momento iba a adquirir la dirección del Hospital, pero nunca contó con los fondos del Ministerio para este fin”.
“En esa circunstancia, la Cooperadora decidió, luego de una reunión de comisión directiva, invertir los pocos ahorros que teníamos para la adquisición del horno, entendiendo que el correcto tratamiento de los residuos especiales es de suma importancia para el Hospital por lo que significa para la bioseguridad y para minimizar el riesgo de que se produzcan infecciones intrahospitalarias”, agregó Caldentey.
“Invertimos la suma de 60 mil pesos, y en el contrato se estableció que debíamos pagar por adelantado 30 mil pesos para señar la operación y el resto no contra entrega sino un mes antes de que instalaran el horno”, especificó y remarcó que “la Cooperadora fue cumpliendo todos los requisitos, juntó 50 mil pesos y 10 mil pesos recibió de una donación que efectuó la Municipalidad de Pergamino de manos del intendente”.
“Estábamos muy contentos, el 14 o 15 de diciembre la gente de la empresa vino personalmente a retirar los últimos cheques, la entrega del horno se iba a hacer el 4 de febrero, fecha en la que habíamos pactado hacer una nota periodística y con una sorpresa enorme, el 29 de diciembre nos enteramos de que la empresa Lindberg Argentina se presentó en convocatoria de acreedores”, relató y aclaró que “nuestros abogados habían hecho un estudio de los antecedentes de esta firma que tiene 50 años de experiencia en el país”.
“La realidad es que se presentó en convocatoria y ahora media una situación jurídica, cuyos tiempos no manejamos nosotros”, planteó Sebastián Caldentey, visiblemente molesto con esta situación.
“Los tiempos de la Justicia no son los tiempos nuestros; ahora hay que ver si el síndico aprueba o no la convocatoria, es decir que se nos presenta todo un problema jurídico ajeno a nosotros”.
“A mi eso no me interesa, lo que me importa es que el Hospital hoy no cuenta con el horno y no sabemos cuándo vamos a poder comprar otro”, resaltó el profesional.
En este punto, apeló a la solidaridad de la comunidad de Pergamino. “Veremos si la gente puede seguir colaborando y haciendo su contribución para reunir los recursos que se necesitan para la colocación del horno”.
“También si el Ministerio, a través de su representante en Pergamino, el doctor Monacci, lo puede comprar”, agregó, insistiendo en que “así no se puede estar”.
Una estafa
Consultados respecto de si es habitual el pago por adelantado de determinadas adquisiciones y si se sienten estafados por la empresa, Caldentey se mostró categórico al aseverar que “nosotros nos sentimos totalmente estafados por esta empresa y así se lo hicimos saber”.
“Nuestra comisión directiva tiene tres abogados trabajando en el manejo de esto y sin dudas que fuimos estafados, porque nos vinieron a retirar los cheques y a los pocos días se presentaron en convocatoria”, remarcó.
Con respecto al pago adelantado, explicó que “el contrato lo pautaba así”.
“Tenía que estar pago antes de la instalación, se manejaron los antecedentes de la empresa y tuvimos mala suerte”, se excusó.
En este punto, señaló su preocupación por cuanto, “uno trata de hacer las cosas bien y nos pasan estas cosas”.
“No es lo único que nos pasa, teníamos una deuda con la Afip por los empleados, se pagaron esas cargas fuera de término, y ahora nos cayó una multa de 3.600 pesos”, comentó y señaló que “nos caen multas como si éste fuera un ente recaudador cuando en realidad nuestra tarea es juntar peso por peso recursos para el mantenimiento diario del Hospital”. En este sentido, el doctor Sebastián Caldentey recordó que “la Cooperadora aporta al sostenimiento del Hospital todos los días”.
“Compramos leche, insumos que nos solicitan los distintos servicios, xilocaína para los odontólogos, elementos que se precisan para el funcionamiento del Hospital y encima nos tenemos que aguantar que la Afip nos reclame una deuda que está paga y que ahora una empresa nos estafe con una compra, llega un momento en que uno se cansa porque quienes trabajamos en la Cooperadora lo hacemos en forma solidaria y porque tenemos un fuerte compromiso con el Hospital”.
Por último señaló su deseo de que “la población de Pergamino conozca esta situación, que se acerque para hacer una colaboración que nos permita comprar el horno, porque no sabemos cuántos meses pasarán hasta que se resuelva esta situación”.
“En el mientras tanto, el Hospital tiene contratados los servicios de una empresa para el tratamiento de los residuos patológicos, pero no sabemos qué cantidad de plata se está pagando por esto, ya que el horno del Hospital funciona a un cuarto de la capacidad que tiene que funcionar”, refirió Caldentey y sostuvo que “no podemos estar así, que los residuos patológicos estén en el Hospital hasta que una empresa los pase a recoger día por medio, un día de calor en el pasillo no se puede andar y hemos tenido suerte de no haber tenido infecciones intrahospitalarias”, se quejó y apuntó que “a la suerte hay que acompañarla, si no tratamos de colocar el horno lo más rápido posible, el Hospital seguirá pagando un costo que resulta oneroso”.
Malestar
En la misma línea de las consideraciones de Sebastián Caldentey, Guillermo Conti, presidente de la Cooperadora del Hospital, manifestó que “hay malestar en la comunidad intrahospitalaria y en el Municipio que nos dio el subsidio, pero fundamentalmente quienes se sienten estafados son las 120 mil personas que dejaron su colaboración para comprar este aparato”.
“Desde esta empresa nos investigaron, estos delincuentes nos investigaron, quisieron saber si éramos solventes para después estafarnos”, planteó y denunció que “un ingeniero de la empresa retiró los cheques a sabiendas de que iban a entrar en convocatoria”.
“Cualquiera sabe que una convocatoria no es espontánea, nosotros hicimos averiguaciones, yo mismo viajé a ciudades donde habían instalado hornos que funcionan perfectamente”, comentó y abogó porque “el síndico y el juez contemplen que esto es un Hospital”.
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