Los 49 kilos de cocaína que aparecieron en una carga de la pesquera Solimeno en un puerto italiano no salieron de ningún barco que zarpó de Mar del Plata. El caso pone sobre la mesa los intereses en juego y el rol del puerto como salida de la carga originada en la ciudad y región.
Por unas horas el puerto de Mar del Plata estuvo en la tapa de los principales medios de la ciudad, el país e Italia como punto de partida de un cargamento de 49 kilos de cocaína de máxima pureza, que junto a 27 toneladas de calamar congelado, fue descubierto en el puerto de Reggio Calabria.
El barco, decía la noticia, había salido de Mar del Plata y amarrado en la terminal portuaria del sur de Italia. La primera imprecisión estaba en que no hay servicio de porta contenedores capaz de unir a “la perla industrial del atlántico” (la sobre ponderación de Pulti sobre la ciudad en la que vivimos parece haber encontrado un coto tan diametralmente opuesto como riesgoso) con el puerto italiano.
Las otras inexactitudes asomaron luego. El contenedor en el que apareció la droga sí había sido despachado por una empresa local –Pesquera Comercial, del Grupo Solimeno, uno de los pesos pesados de la pesca marplatense-, en la naviera MSC. Pero no subió al “Henriette Schulte”, el buque con el que MSC rompió el ayuno exportador del puerto, sino que la carga transitó los 404 kilómetros por la Autovía 2 hasta Exolgan, en Dock Sud.
Eduardo Jáurregui, el jefe de la Aduana Mar del Plata, había elevado todas las alarmas hace dos meses. Desde la Dirección Nacional tenían información sobre un posible envío de droga utilizando como pantalla los movimientos de la industria pesquera.
De ahí el conflicto que desató en toda la industria pesquera la suspensión de la resolución que permitía a frigoríficos consolidar carga en el propio establecimiento, con cámaras de televisión e inspectores observando la maniobra. O algo parecido, porque las imágenes almacenadas en las memorias de los circuitos cerrados los miran con dos meses de retraso.
Las empresas que exportan desde el puerto de Mar del Plata con MSC y ahora con Maersk, consolidan su carga y pasan por el scanner que está ubicado en la puerta de las Terminales 2 y 3. De ahí circulan 150 metros y quedan dentro del predio de la Terminal de Contenedores, con cámaras y seguridad privada hasta que suben al barco, para lo cual deben moverse menos de 50 metros.
Exolgan es una terminal portuaria de la que MSC tiene parte de las acciones. El flete marítimo Mar del Plata – Italia es más caro que el flete Buenos Aires – Italia. Pero donde los dólares bajan, suben los riesgos. Ya no son 50 metros sino 400 kilómetros lo que separan al contenedor consolidado con el depósito fiscal a la espera de subir a bodega.
En Mar del Plata la consolidación de la mercadería y el posterior alojamiento en la Terminal es una maniobra que puede completarse en un par de horas. La carga precintada arriba de un camión por la Autovía hasta su destino puede sumar 10 horas. O más si termina la consolidación casi de noche y no puede emprender el viaje hasta la madrugada.
Ese es el tiempo que Aduana define como “sensible”, donde la carga deambula sin controles y puede ser sometida a robos, adulteración del precinto y contaminada con narcóticos. Son más que frecuentes los robos de contenedores en tránsito. Uno lleno de langostino vale casi 2 millones de pesos. A Moscuzza a principios de año le robaron tres.
Pese a que se repiten los casos de estupefacientes encontrados en cargas pesqueras (Operación Langostino, 1988; Pescado Blanco, 2005 y Langostino Blanco, 2013), ningún contenedor salió por el puerto marplatense. Sí desde acá se despachó la carga hacia otros puertos desde donde pensaban enviarlo al exterior.
Desde Aduana aclararon que el envío de Solimeno fue scanneado en Mar del Plata y también en Exolgan. En ninguna de las dos oportunidades detectaron anomalías. Las crónicas dan lugar a una película de acción: la droga habría sido instalada en la travesía por el Atlántico.
En las últimas horas desde Italia informaron que el precinto del contenedor sería de origen brasileño dando a entender que la droga había sido introducida mientras la carga hizo trasbordo a la espera del viaje final a Europa.
Un par de datos: por lo que contaron inspectores de Aduana Mar del Plata, el contenedor de Pesquera Comercial tenía un precinto mellizo. Esto marca que la droga no estaba en el equipo de frío externo, como también dijeron fuentes del organismo apenas se conoció la noticia, sino que el contenedor fue abierto después de haber sido consolidado.
Ese precinto mellizo tendría las letras BR. De ahí que lo relacionen con los brasileños. Pero en el puerto algunos creen que fue una maniobra de distracción; sospechan que la droga fue introducida antes que cruzara la frontera y apelan al sentido común para sostenerlo.
Argentina está bajo sospecha permanente de los organismos de seguridad europeos, a partir del crecimiento de la actividad del narcotráfico. Ya no somos un país de tránsito sino que con la llegada de cárteles colombianos y mexicanos, se produce droga. Toda la carga made in Argentina es mirada con recelo en los puertos europeos.
“En los puertos brasileños por donde pasó el contenedor tenés carga de diverso origen. Justo la vas a poner en uno argentino, que encima lleva pescado”, se preguntaba un Despachante. En el Consorcio Portuario evaluaban emitir un comunicado para rechazar la vinculación con el origen del envío de la carga.
“En realidad toda la carga sudamericana está bajo sospecha”, aseguró un miembro de Aduana, que no sabía si las imágenes divulgadas por la televisión italiana para contar el caso del #CalamarBlanco eran o no de archivo. “Los nuevos equipos de refrigeración hacen casi imposible que pueda introducirse drogas en ese sector”, agregó para sumar interrogantes al lugar donde efectivamente estuvo alojada la droga.
Así como hay empresas pesqueras que desde que se reanudó el servicio de porta contenedores desde Mar del Plata apostaron a mantener la ruta, redirigieron la logística y convencieron a sus clientes europeos de mandar la carga por este puerto, como Moscuzza y Valastro, hay otras que eligen otro camino.
La empresa Solimeno recién mandó media docena de contenedores por Mar del Plata en el último ingreso del Tabago Bay, la semana pasada. En todos los viajes anteriores, ni uno solo. Cuando el “Henriette Schulte” de MSC estaba amarrado en puerto, 20 camiones con contenedores de la propia MSC salían por la Autovía rumbo a Exolgan. Menos dólares de flete, más riesgos.
Quizás ahora que Maersk está decidido en sumar un barco adicional para levantar la carga excedente que queda en Mar del Plata porque el Tabago Bay dispone de pocos enchufes –los perjuicios de ser último puerto-, en Solimeno tengan más espacio para cargar por Mar del Plata. Y menos riesgos.
En Aduana trabajarían más tranquilos si toda la carga que genera la pesca saliera por Mar del Plata. “Acotas los riesgos; es otra escala, mucho más chica”, aseveró un inspector del organismo.
Un barco semanal para levantar toda la carga quizás sea la herramienta adecuada para romper la dependencia con agencias y despachantes de aduana que a su vez tienen una red de logística que incluye el servicio de transporte de la carga en camión por la Autovía. No es coincidencia que las pesqueras y harineras que tienen el mismo proveedor no despachen contenedores por el puerto marplatense.
En el próximo ingreso, Maersk subirá un poco más de tachos llenos y dejará casi 100 vacíos. Muestra tangible que los daneses apuestan por Mar del Plata. Desde la administración portuaria responden a la confianza. Esta semana licitaron la compra de balizas para habilitar la operatoria nocturna. Los problemas de calado habían transformado a la terminal en un centro de día.
Los 49 kilos de cocaína encontrada en Italia dentro de la carga despachada por Pesquera Comercial y la maniobra para ligar a Mar del Plata como puerto de partida de la droga le corrieron el velo a esta pelea silenciosa.
El puerto marplatense se consolida como referente regional a la hora de exportar alimentos y comienza a tener en la realidad el potencial que todos los políticos dibujan en sus discursos, como puerta de salida de la pesca y el cordón productivo del sudeste bonaerense, o es una estructura decorativa a merced de intereses que no apuestan a su crecimiento.
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