Esta semana aparecía la noticia de que El Calafate, era declarado en ‘Estado de Emergencia’. La noticia ha sentado muy mal dentro de la sociedad zarateña pues, los ciudadanos de nuestra población, observan enfurecidos cómo los gobernantes de las otras poblaciones actúan contra la inseguridad mientras la Municipalidad hace oídos sordos a las demandas de la población.
El Calafate: ‘Estado de emergencia’El presidente del Honorable Concejo Deliberante de El Calafate, Alexis Simunovic, explicó que “debido a los últimos hechos de vandalismo y robos, además de la creciente preocupación de los vecinos, hicieron que no podamos esperar más”. Se declaró a El Calafate en Estado de Emergencia en materia de seguridad y prevención del delito”.Simunovic explicó que “el intendente está muy preocupado con la situación y nos hizo saber su deseo de tomar medidas más directas en cuanto al tema” y recordó que “la Municipalidad desde hace muchos años viene colaborando con la policía de la provincia aquí en El Calafate, con la entrega de patrulleros, motos, combustible, todos los meses, además de insumos de todo tipo”.En este sentido, afirmó que “por ello decidimos declarar la Emergencia en Materia de Seguri-dad, para poder brindarle al intendente las herramientas necesarias para que pueda destinar parte del presupuesto municipal a seguridad”.Con respecto a las medidas con-cretas que se tomarán, Simunovic explicó que “la idea es poder instalar inicialmente todo un sistema de cámaras de alta definición y personal que los opere para que sea efectivo el control”.
Zárate indefensoMientras los dirigentes de El Calafate parecen haber escuchado las demandas de la población, en Zárate los políticos parecen hacer oídos sordos al clamor que ya hace demasiado tiempo que pide la declaración del ‘Estado de Emergencia’. Los ciudadanos zarateños se preguntan qué dife-rencia existe entre la población de Santa Cruz y nuestra ciudad. Hay que recordar que no hace mucho nuestra localidad vecina, Cam-pana, también se sumaba a la declaración del ‘Estado de Emer-gencia’.Parece que la única diferencia que existe entre los ejemplos de Campana o El Calafate, es una clase dirigente comprometida con el bienestar de sus ciudadanos y que no tiene miedo a posibles reprimendas de la Provincia o del Gobierno de la Nación. Mientras tanto los vecinos zarateños segui-rán luchando por un Zárate más seguro, al tiempo que sufren las consecuencias de una política de seguridad que toca el absurdo.

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