El capocómico falleció este martes. 0223 recuerda cuáles fueron sus palabras al momento de recibir un reconocimiento del Concejo Deliberante.
En febrero de 2011, el humorista de destacada trayectoria a nivel nacional fue distinguido por el Concejo Deliberante de Mar del Plata.
Ese día, el cómico dijo 2no es porque yo sea un catedrático ni intelectual. Es nada más un premio a alguien que hace humor o que lo supo hacer durante casi cincuenta años o más, sin procacidades, sin golpes bajos, pensando siempre que allá en la platea puede haber un niño que está con su abuelo o su padre y que por ahí el padre o el abuelo se pueden sentir mortificados o avergonzados porque escucha una palabra fuera de lugar".
"El hecho de que durante veinticinco años poseí un departamento en el boulevard Peralta Ramos entre Alem e Irigoyen, me hizo un poco marplatense a mí también porque es mucho veinticinco años de los cuales un cuarto de año estábamos viviendo ahí, yo el espigón de la Varese lo he visto crecer desde la primera hasta la última piedra, cuando las olas golpeaban en el paredón, no había playa, era una cosa agreste, poquito a poco se lo fueron encerrando, creció esa playa, crecieron los veleros, y desde el dormitorio tenía una gran suerte de poder ver todo el mar”, manifestó.
Además, detalló que “mis ojos se llenaron de tanto mar que les digo la verdad, cuando el señor Gallardo me dijo que me iba a hospedar en el Hotel Sheraton le dije ‘Mire, conmigo no se haga problema por la vista al mar, porque yo tengo los ojos llenos de tanto mar’".
A su vez, recordó que "la primera temporada mía fue allá por el 81' en el Hotel Hermitage, el hecho de que nos fuera muy bien me permitió adquirir ese departamento que tuve durante veinticinco años y como yo no me quiero poner sentimental y me hace mal, les voy a dar una prueba de porqué me dieron este reconocimiento, en vez de decir un discurso voy a decir tres o cuatro cositas. Como cuando aquella paloma y palomo estaban en la rama viendo pasar la vida, cuando ven que una pequeña tortuga se encarama por el tronco, se desliza por una rama, se lanza y no logra su objetivo. El palomo y la paloma la miraban, la tortuguita volvió a insistir, se va por la rama, se tira, y vuelta a escrarcharse contra el piso. Hasta que el palomo le dice a la paloma, ‘Vieja, ¿no te parece que es hora de decirle que es adoptada?’".
"Ese es un tipo de humor que me permitió ganar este galardón que es una palmada en el hombro, una caricia y nunca falta también el cuento de gallegos, y nadie sabe que el primer cuento de gallegos aparece allá por 1902, en el norte casi en Groenlandia, donde dice que venían dos gallegos en una precaria embarcación y el hecho de estar cerca del polo prácticamente, empieza a hacer agua la embarcación y caen al agua y a duras penas consiguen subirse a un iceberg y ahí están al borde de la hipotermia, cuando uno le dice al otro: 'Oye Manuel, si no llega un barco estamos perdidos', y están al borde de la muerte cuando uno dice: 'Mira que suerte, tenemos un barco, estamos salvados’, el otro mira y dice: ‘Joder, esto sí que es suerte es nada menos que el Titanic'. Y así ese tipo de humor es el que me dio este galardón", manifestó Calabró.
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