Sin respaldo público de jugadores y dirigentes, el DT busca terminar con las elucubraciones
Por eso, para mostrar firmeza decidió salir a explicar lo que dirigentes, responsables de fútbol y referentes callaron durante la semana: que la relación interna es normal.
Hoy, luego de la práctica el técnico convocó a una conferencia de prensa que promete ser mucho más interesante que las otras ofrecidas desde que es el técnico de Estudiantes. Al menos será la única voz oficial que se haga pública después de la debacle del sábado en el estadio Unico.
UN CICLO QUE SE DESINFLO
El desgaste de Diego Cagna al frente del plantel comenzó a finales de diciembre, justamente al momento de la asunción de Juan Sebastián Verón al frente del nuevo cargo de Director Deportivo.
Si bien su llegada jamás condicionó la continuidad del técnico, fue indudable que sus poderes iban a empezar a limitarse. ¿Se siente Cagna con el mismo respaldo del año pasado? Seguramente que no.
La primera baja que impactó en su trabajo fue la de Federico West Ocampo, Secretario de fútbol y hombre de confianza, que si bien no presentó la renuncia se alejó del manejo del fútbol luego del desembarco de la Brujita.
Pero mucho más evidente se hizo su flaqueza en el último mercado de pases: pidió un volante por la izquierda y llegaron un número cinco y un ocho.
En la reunión que tuvieron Cagna con Verón y Enrique Lombardi los nombres que se tiraron sobre la mesa fueron los de Luis Advíncula y Roberto Cereceda, ambos laterales volantes zurdos. Como alternativas se manejaban Marcos Acuña (Ferro) e Ignacio Malcorra (Aldosivi). Pero ninguno de estos jugadores llegó al club, ni siquiera después de escuchar a Lombardi decir que ya estaba todo acordado con el chileno Cereceda. Por sorpresa, y luego de dos negociaciones que manejó el propio Verón, arribaron Kevin Rendón y Alessio Innocenti, volante por derecha y central respectivamente.
También habría habido algún cortocircuito a la hora del armado del cuerpo técnico, ante la posibilidad de sumar a Martín Zuccarelli a pesar de no ser un pedido suyo.
Y el último eslabón de la cadena fue la salida de Justo Villar, Matías Sánchez y el Rayo Fernández, por un supuesto pedido suyo que jamás fue público hasta el inicio de la pretemporada. ¿Realmente él pidió separarlos o fue una decisión dirigencial de la que tuvo que hacerse cargo sin ninguna voluntad? Para colmo, Mariano González, en idéntica situación que los anteriores, se quedó en el plantel.
Con estos ingredientes, la derrota de la semana anterior ante Tigre cayó como una bomba y desde entonces solo se ven nubarrones en el cielo de City Bell. Hoy, el DT buscará despejarlos... al menos por unos días.
Respuesta anímica
Más allá del resultado que Estudiantes obtenga en la cancha de River, el principal foco será el nivel de exigencia de los jugadores después de la mala imagen del sabado

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