Se trata de un conducto que correrá en forma paralela al caño de 900 milímetros de fibra de vidrio que sale de la planta nueva. La inversión de los trabajos que ejecuta el gobierno provincial supera los 17 millones de pesos . Además, se están gestionando fondos para realizar una nueva toma de agua y para reparar la planta vieja de calle Ramírez.
Ante las reiteradas roturas del gran caño de fibra de vidrio, las autoridades decidieron proyectar y gestionar una obra “de auxilio”: una cañería que corra paralela a la de fibra de vidrio, y pueda ser usada en caso de que salga de servicio la otra, la principal. Esta obra complementaria o de apoyo ya empezó a ejecutarse y el jueves pasado funcionarios del Ente Nacional de Obras Hídricas y Saneamiento (Enohsa) estuvieron visitando el lugar y evaluando otras instalaciones que necesitan intervención.
Esta obra hídrica, el caño complementario, y las que se realizarán en el futuro –una nueva toma de agua y reparaciones para la planta de calle Ramírez– están siendo ejecutadas en conjunto con la Provincia.
La obra complementaria conlleva una inversión de $17,5 millones y contempla un ducto de impulsión de agua potable complementaria a la existente que alimenta el tanque elevado de la zona del Seminario –Casas y Amaru– y los centros distribuidores de Lola Mora y Parque del Lago desde la planta potabilizadora ubicada en Echeverría y Rondeau. “Esto da continuidad al plan totalizador del sistema de agua potable de Paraná de la obra realizada con la planta de distribución, que, a su vez, servirá para complementar el sistema de distribución maestra para que cuando se produzcan roturas de cañerías se pueda mantener un servicio de emergencia”, se informó oficialmente.
Detalles. En diálogo con EL DIARIO, la secretaria de Obras y Servicios Públicos municipal, Alicia Benítez, explicó que se trata de una cañería “de 600 mm que correrá paralela a la de 900mm que alimenta a las tres cuartas partes de la ciudad”. Se trata de una obra de asistencia en caso de que salga momentáneamente de servicio “aquella de 900 mm que se ha roto tantas veces”, señaló. “La cañería corre paralela a la de 900 mm y es de 600 mm. Esto nos permitirá que Paraná no se vuelva a quedar sin agua”, si se vuelve a romper la cañería principal. “La obra está en marcha a través del Programa Más Cerca, y permitirá impulsar agua hasta los centros de distribución Lola Mora y Parque del Lago”, precisó la funcionaria.
La cañería distribuidora de fibra de vidrio fue colocada cuando se ejecutó la nueva planta potabilizadora, y desde 2008 está teniendo problemas de roturas en diferentes lugares de su recorrido. Para suplirla en caso de que se vuelva a romper, y hasta que pueda ser reparada, el municipio y la provincia gestionaron esta obra complementaria, con cañerías de otro material (PVC) y menor diámetro, pero que permitirá seguir alimentando a los barrios mientras se repare la cañería grande, si es que vuelve a fallar.
Nueva toma. En tanto, la secretaria de Obras y Servicios Públicos informó que se están gestionando otras vinculadas con la red de saneamiento de la ciudad de Paraná. En primer lugar, se está preparando un proyecto para realizar una nueva toma de agua que permita optimizar la captación de agua cruda con destino a la planta vieja de calle Ramírez. Sucede que la toma de agua que atiende a la potabilizadora más chica (la de calle Ramírez) tiene una sola bomba y una infraestructura insuficiente para atender la demanda de la planta antigua, que potabiliza agua para los barrios del oeste (San Agustín, Ejército y el centro del a ciudad).
“Lo que le estamos planteando al Enohsa está vinculado con la toma de agua que está alimentando a la planta de Ramírez”, comentó la secretaria. Se trataría de construir una nueva toma, que estaría ubicada donde está la que capta agua para la planta de calle Echeverria, con su conexión de cañerías y equipamiento de bombas. Sobre la ubicación actual de esa toma, indicó que “al bajar el cauce del río, la toma que alimenta a la planta de Ramírez queda con poco caudal de agua, por esto estamos dragando y limpiando”, dijo y agregó: “Se adaptaría el muelle existente y se realizaría una nueva toma para la planta de Ramírez”, señaló y explicó: “Hoy a la planta de Ramírez la alimenta una sola bomba. Esa bomba, si le pasa algo, no tiene sustitución y hay que parar la producción para empezar a reparar”, que fue lo que sucedió a principios de enero, cuando la planta se quedó operando sólo con las reservas, mientras reemplazaban la bomba de impulsión de agua cruda.
Planta vieja. Además de la obra de cañería complementaria y la refuncionalización de la toma de agua, se están gestionando fondos para reparar la planta de calle Ramírez, que ya tiene más de medio siglo. “Tiene más de 50 años y las instalaciones ya cumplieron un ciclo, se van rompiendo las cañerías, tanto de agua cruda como de agua potable y hay que hacer sustitución de tuberías”, adelantó Benítez. Por eso, “se está haciendo un proyecto en forma conjunta entre el municipio y la provincia”, con el fin de gestionar los fondos ante la Nación, sostuvo la secretaria de Obras y Servicios Públicos.
Incógnitas
El caño de 900mm de fibra de vidrio que sale de la planta potabilizadora de Rondeau y recorre alrededor de 5 kilómetros hasta el Seminario y barrio Aatra (donde está el centro de distribución Lola Mora) viene trayendo dolores de cabeza desde el momento mismo en que empezó a operar la nueva instalación. Concretamente, se fue rompiendo a lo largo de su recorrido en diferentes puntos. En cuanto a las razones de las roturas, los técnicos nunca dieron una explicación concluyente. Apuntaron a la inestabilidad del suelo, al material (plástico reformado con fibra de vidrio –PRFV–), o a la colocación (responsabilidad de la contratista) pero no se supo nunca a ciencia cierta qué era lo que sucedía ni por qué ese caño distribuidor no les daba respiro a las cuadrillas.
Ante la envergadura de las roturas, la comuna convocó varias veces a los fabricantes de los caños, la empresa Petroplast. Ante las averías, un ciudadano llegó inclusive a hacer una presentación ante la Auditoria de la Nación para que se investigue el proceso de contratación para la realización de la obra de la nueva planta, proceso que no prosperó.
Finalmente, y previendo que el caño se seguirá rompiendo, la comuna se decidió a encarar una cañería paralela, ya no de fibra de vidrio sino de PVC, más chica, para ahorrarse disgustos en el futuro. Esa obra, de $17,5 millones, está hoy siendo ejecutada por la provincia con fondos de la Nación.
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