Cada vez más picadas ilegales en Cabrera

Cada vez tienen mayor asistencia de público. Los lunes a la madrugada decenas de autos compiten poniendo en riesgo la vida de miles de personas que regresan de la costa o de las sierras.
Lunes a la 1:00 de la mañana. Un Volkswagen Bora color gris metalizado circula por avenida Cabrera a unos 160 kilómetros por hora, lo sigue otro coche de cerca, casi pegado. Van corriendo como cada fin de semana sin que nadie se los impida.

No muy lejos de allí, varias decenas de autos de diferentes modelos y tamaños: un Falcon, un Renault Clio, algunos Gol y hasta unas cuantas motos de baja cilindrada, se estacionan sobre una de las banquinas de la autovía Juan Pablo II. Todos dispuestos a correr.

La misma escena se repite todas las semanas, como si fuera una cita obligada, en esos accesos a la ciudad. Lo saben los vecinos que viven en la zona, personal del Cuerpo Unico de Inspectores (CUIM) y la Policía, esta última, responsable de sancionar o impedir ese tipo de competencias clandestinas.

Sin embargo, los corredores parecen tener las calles liberadas, y con total impunidad ponen en riesgo la vida de terceros. Anteanoche, mientras unos 30 autos corrían, al mismo tiempo numerosas familias llegaban provenientes de Monte Hermoso, Pehuen-Co o Sierra de la Ventana.

"Sabemos que hubo picadas, que había varios espectadores en las banquinas y apuestas. Se registraron varias denuncias vecinales por ruidos de escapes y por los peligros que conlleva la actividad, pero no podemos intervenir", confió a "La Nueva Provincia" un inspector de la guardia del CUIM.

"El problema es que no podemos sancionar ese delito. La Ley Nacional Nº 26.662.-- que contempla penas de entre 6 meses y tres año de cárcel para quien realice estas competencias en la vía pública-- establece que la Policía Bonaerense es quien tiene competencia sobre el tema, pero a pesar de que el problema se percibe desde hace años, nunca hubo una condena", explicó.

Consultado sobre esa situación, el titular del CUIM, Gustavo Altuna, aseguró haber intervenido en varias ocasiones para evitar que las carreras se concretaran, aunque dijo que cada vez que detuvieron algún vehículo sólo pudieron infraccionarlo por falta de papeles, exceso de velocidad, o cualquier otra infracción de tránsito, pero no por correr picadas.

"Hace un mes secuestramos dos Volkswagen Gol que suelen verse con frecuencia en los puntos donde esa gente se reúne. Circulaban sin patentes, pero a los pocos días pagaron el secuestro y volvieron a la calle", contó el inspector.

Todos son reconocibles

En el CUIM existe una lista de patentes de autos que suelen participar de las picadas. Según se informó, si la policía se interesara en controlar, o la justicia en investigar a esos conductores, podría tener acceso a las multas que el CUIM viene realizando desde hace algunos meses.

También se los conoce personalmente, según señalaron fuentes consultadas. Tiempo atrás los organizadores de las picadas mantuvieron una reunión con Altuna, en la cual comenzaron reclamando por la finalización de obras en el autódromo, para terminar con amenazas de continuar con las carreras en la vía pública en caso de que los trabajos sigan paralizados.

"Estos pibes están convencidos que es un deporte que se puede practicar en cualquier lado. Pareciera que no les importa la vida de la gente ni la de ellos mismos. La reunión tuvo un final poco feliz, con Altuna diciendo que no los iba a dejar correr, y con los corredores afirmando que iban a seguir a cualquier precio", contó un testigo del encuentro.

A la semana siguiente las amenazas se concretaron. El CUIM montó una especie de operativo cerrojo mientras las carreras se desarrollaban. Aparecieron dos grúas, una por Cabrera y la otra proveniente de la avenida Juan Manuel de Rosas (ex Indiada) y ambas cortaron el tránsito en diferentes sentidos de circulación.

"Fue un desastre. La escena parecía salida de la película Rápido y Furioso , con autos huyendo por calles de tierra, inspectores en medio de la calzada intentando frenarlos, persecuciones por todos lados. Por suerte no ocurrió una tragedia", contó otro inspector.

Incluso Altuna confirmó la veracidad de ese operativo y explicó que a pesar de tener voluntad para ponerle fin al problema, no tiene competencia para emitir las sanciones que corresponden.

Aparentemente, en ese mismo operativo, al propietario del Volkswagen Bora gris que anteanoche corrió picadas en Cabrera, se le secuestró el vehículo por falta de documentación y por protagonizar maniobras evasivas. En esa ocasión, según pudo saber este diario, casi atropella a un inspector que intentó detener su marcha.

Consultado por una posible solución, Altuna afirmó que ésta va a llegar cuando se haga cumplir la ley.

"Hay que agarrar a uno o a dos que tengan que pasar unos meses en la cárcel o pagar una fianza de miles de pesos y ahí todo se soluciona", afirmó.

Otro testigo de las picadas aseguró que la policía no interviene porque manifiesta que los patrulleros tienen la nafta contada, que los vehículos con los que cuentan están limitados para correr autos preparados y que no tienen recursos.

"Lo cierto es que algún día se van a tener que hacer cargo del problema. Seguro que va a ser cuando maten a alguien", dijo.

Apuestas. Algunos comentarios aseguran que durante las carreras se realizan apuestas por varios miles de pesos, aunque tales versiones no pudieron ser confirmadas.

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