Cada vez son más los payamédicos en Paraná, se ocupan de “sanar las heridas del corazón”

Cada vez son más los payamédicos en Paraná, se ocupan de “sanar las heridas del corazón”
Conocen de historias clínicas y situaciones personales, llevan un registro de la evolución de cada paciente y su tarea es reconocida por jefes de servicios.
No solo “intervienen” con niños; también lo hacen con adultos. Ellos son los más de 25 payamédicos de Paraná, que se han ido formando desde hace varios años y que “roban” sonrisas, en cada interacción. Entrevistas “retrató” el oficio de estos profesionales de la risa, que reciben de “paga”, gestos de agradecimiento, porque sanan el corazón.

“Somos mitad payasos, mitad médicos”, definió Carolina, explicando que “somos médicos del corazón y tratamos de sanar heridas emocionales”. En este sentido, agregó Victoria: “El payaso va y divierte, el payamédico hace un seguimiento, un trabajo para desdramatizar en el ambiente hospitalario, que es tan gris”. Con la interacción de estos “artistas del corazón”, la imagen del hospital, cambia.

A quiénes están hospitalizados “no los llamamos por el apellido, lo hacemos por el nombre. Es más personalizado. Antes de intervenir, averiguamos sus patologías, el ánimo con el que están ellos y su familia, luego de esto, armamos la intervención, no es que buscamos sólo la risa”, explicaron sobre la metodología de trabajo.

Victoria mencionó además que en el hospital “hay chicos que dicen que no (a la intervención de los payamédicos), y no nos frustramos por eso. Es importante que se los respete al decir `no´ en un ambiente tan invasivo como un nosocomio. Eso libera”.

“Es impagable”, lo que se recibe, dijeron. “Uno va solo a ayudar y te ayudan a vos también. La alegría que te contagian los chicos, los padres, los enfermeros, es maravillosa”, confiaron.

Al ser consultadas sobre el porqué eligieron este oficio, Carolina relató: “Cuando estaba el curso, me anoté. Es muy grande lo que generó esto en mí. Ayuda a ver la vida de manera distinta. Y mantenemos esta ética dentro y fuera del hospital”.

“En esta sociedad, generalmente reprimimos al niño interior, y el ser payamédico te moviliza mucho. Siempre reprimimos la capacidad de asombrarnos; encontrarte con tu niño, es difícil. Pero esto es pura energía, se logra el `encontrarnos con nosotros mismos´, se contagia y se trasmite”, dejaron en claro.

No solo intervienen en el Hospital de Niños San Roque, sino también en el Hospital San Martín, con gente adulta. “Además trabajamos con la gente en la calle”, acotaron.

El curso se realiza anualmente, y comienza a principios de año. Es tres veces por semana, hay que ser mayor de 18 años y “tener muchas ganas de encontrarte con tu niño interior”, destacaron, al realizar la invitación, para sumarse al grupo.

Comentá la nota