Con cada nueva patología, "hay un laboratorio que vende"

Con cada nueva patología, "hay un laboratorio que vende"
ASÍ SE REFIRIÓ A QUE "LA LÓGICA DE ETIQUETAR ES QUE DETRÁS DE TODOS LOS CASOS DE VIOLENCIA ESCOLAR U OTRAS PATOLOGÍAS, HAY UN VADEMÉCUM FARMACOLÓGICO, ES DECIR MEDICACIÓN Y TRATAMIENTO", SOSTUVO EL LICENCIADO EN SU CHARLA EN LA FERIA DEL LIBRO. "ESTAMOS RESPONDIENDO A UNA LÓGICA CAPITALISTA DE ACUMULACIÓN DE MEDICAMENTOS", APUNTÓ (FOTO GERMÁN RUSSI)

Fernando Osorio llegó de la mano de la Fundación OSDE a nuestra ciudad y participó de la Feria del Libro, para poner claridad sobre conceptos muy delicados y complejos que se prestan a confusión y generan malinterpretaciones. Habló de su último libro, "Bullying. Matón o víctima, ¿cuál es tu hijo?" y de la industria de los medicamentos que se mueve alrededor de estas nuevas patologías que involucran a los niños y a los adolescentes en el ámbito escolar.

Es escritor y psicólogo, con formación en el área de Psicología Forense y Criminología.

Osorio explicó que en los últimos años "hemos desarrollado estrategias de prevención, a través de la Fundación OSDE y los dos temas centrales que ocupan mis disertaciones son la temática del bullying y la función de los padres, ya que son los dos ejes que están haciendo crisis dentro de la organización familiar y escolar".

Dejó en claro que "integro un equipo de investigación que se llama Estudios para la Infancia, con sede en la UBA. Hemos ido aggiornando la temática año a año y desde los últimos cuatro, desarrollamos estrategias de intervención para todo lo que tiene que ver con el acoso, la intimidación, el maltrato que sería la traducción al español de la palabra bullying".

¿Todo es bullying?

"Estamos enfrentados con un movimiento epidemiológico mundial que tiende a patologizar la acción de los chicos y a pretender que cualquier acción de maltrato en la escuela, dentro de ella, es bullying. Lo que hicimos fue una adaptación local y regional sobre este tema que coincida con la idiosincracia latinoamericana y argentina porque nuestra sociedad no responde a los mismos parámetros que España o EE.UU., los dos países que mayor concentración tienen de dinámica de bullying dentro de la escuela".

Consideró Osorio que "de esta manera agregamos nuestras variables que deben ser tenidas en cuenta para poder definir una dinámica de violencia dentro de la escuela y diferenciarla de otras situaciones de violencia".

Básicamente lo que plantea este profesional es que "para que se desarrolle una dinámica de estas características, en principio debe haber cuatro protagonistas: una víctima, un victimario, un testigo silencioso y un colaborador del maltrato. El silencioso pueden ser una o muchas personas que terminan haciendo consistente el maltrato, con su silencio funcionan como cómplices. En esa clasificación hay compañeros, padres, docentes, adultos, están involucrados todos, tanto de la familia como de la escuela. Con la investigación tradicional de este tema no está contemplado todo esto, y en realidad la sensación que genera el silencio y la omisión de una determinada problemática es estimular mucho más a ese que impunemente agrede o maltrata".

Destacó también que "otra característica que consideramos es que tiene que contar con los cuatro tipos de violencia, la física, la verbal, la psicológica y la simbólica y darse en el tiempo, no un caso aislado, un hecho puntual de violencia no es bullying. Nos oponemos al modelo tradicional que pretende asegurar que cualquier caso es bullying y no es así. La única manera de cambiar estos conceptos es incorporar las variables que mencionamos como importantes".

Todos medicados

Dejó en claro que "estamos en una época en la que los chicos no es que no presten atención, tienen un trastorno por déficit atencional; los chicos no son inquietos, tiene un trastorno de ansiedad generalizada, los chicos no están alterados, tienen un trastorno bipolar infantil. La lógica de etiquetar es que detrás de esto hay un vademécum farmacológico, es decir medicación y tratamiento, estamos respondiendo a una lógica capitalista de acumulación de medicamentos".

También sostuvo que en "la investigación que hicimos detectamos que detrás de muchas campañas que hay para alertar a la población sobre determinado desorden existe un laboratorio para vender medicamentos determinados".

Son conductas que "defino de época, ¿qué pibe no va a ser ansioso en esta época si los adultos vivimos a diez centímetros del piso?", se preguntó Osorio, por lo que consideró que "así patologizan a la víctima y al victimario para medicarlos, al victimario con antiimpulsivos y a la víctima con antidepresivos. No negamos que existe esa problemática, lo que decimos es que estadísticamente tiene una incidencia muy baja. Todos los cuadros se dan, pero no hay cuarenta chicos para medicar por aula, es sospechoso. No se pueden tener en una escuela todos casos de bullying, algo está mal planteado. Desde la concepción tradicional desde la década del 80, vemos que en ese recorrido lo que los científicos descubren es una nueva problemática para medicar".

Osorio destacó por último que "nosotros lo consideramos una patología pero que está limitada a quien la padece, no a todos, víctima y victimario no puede ser cualquiera, cualquier pibe no se convierte en un matón, en realidad bullying hay poco, lo que cada vez hay más es violencia. El insulto reeemplazó el nombre de pila en la adolescencia. Lo que queremos es mostrar que es una temática que tiene un límite, razón por la que recomendamos que hay que armar equipos internos en los colegios e iniciar procesos preventivos desde el Nivel Inicial, ahí es donde se detecta el perfil de cada chico: los muy sometidos, los muy trasgresores, son como pequeños indicadores que pueden llegar a desarrollarse de una manera negativa en la pubertad y en la adolescencia".

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