Se incrementó en cantidad de familias la ocupación de los predios ubicados en el barrio Dos de Abril, en la zona del CEB 97, la ruta de acceso al barrio y ruta 40 Sur.
La crisis habitacional de la ciudad en su máxima expresión. Una toma que se amplía grafica la grave situación que afecta a miles de barilochenses. Esta vez, la ocupación se suscita en la entrada del barrio Dos de Abril y se suma a la ya existente en los predios ubicados en la zona del CEM 97, la ruta de acceso al barrio y ruta 40 Sur. Se trata de 60 familias que levantaron precarias casillas y que no tienen servicio de luz y se proveen de agua, desde los barrios cercanos.
Indicaron que el titular del Instituto de la Tierra y la Vivienda, Gustavo Gennuso, se presentó en el lugar “a cuatro días” de producida la toma y les ofreció a los ocupantes integrar la lista de demanda de la entidad que dirige. “Hace dos años que estoy en esa lista y nunca pasó nada”, explicó uno de los ocupantes, y planteó además que quieren pagar por las tierras tomadas.
Detalló, en tanto, que a los tres días de iniciada la toma, se presentaron en lugar unas personas que decían ser los dueños de los lotes, pero sin la respectiva documentación. Más tarde acercaron “unos papeles, pero no estamos seguros de que sean verdaderos”, explicaron.
Además señalaron que mantuvieron una reunión con referentes del emprendimiento habitacional, cooperativo y social, Valle Azul, pero no se llegó a un acuerdo, porque el ofrecimiento consistía en “brindarnos una solución a sólo 23 familias y somos más de 60”, relataron. (Agencia de Noticias Bariloche).
Historia que recicla la miseria y pobreza
La toma de lotes en la zona del barrio Dos de Abril, no hace otra cosa que reciclar la miseria y pobreza que en la década del noventa se intentó llevar lejos del centro de la ciudad, de esa manera no se podría ver esa postal que es la realidad de miles de hogares que ven que no existe un futuro creíble y de real solución a su pobreza y miseria.
En el ’91, cuando la gestión de Chiche Costa “trasladó” cinco barrios a la zona de “las 34 hectáreas”, compradas por la gestión de Gagliardi, implicaba que dos partidos de distinta ideología, respecto a los pobres, coincidían en “esconderlos”, como se hace con la basura bajo la alfombra.
Allí, cada familia contaba con un lote de 200 metros cuadrados, cada una con no menos de 3 hijos. Estos crecieron y, sin alternativas ni futuro laboral, debieron asentarse en el mismo lote, así, hasta que no cabían los hijos de los hijos.
Hoy, son estos los que deben apelar a la toma, a la ocupación de lotes como salida para vivir en un espacio con su familia. Y quizás mañana, los pequeños que corren por estos lotes, tendrán que ocupar otros lotes y así, esta pobreza, seguirá reciclándose, multiplicándose, esperando, ansiando una solución de los candidatos.
Ayer, el vecino Sixto decía “la mayoría de los que estamos en esta toma, votamos a Goye, porque creíamos en una solución respecto al trabajo y vivienda y no pasa nada”.

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