Afirman que la inscripción aumenta cada año, aunque aseguran que no hay “motivos formales” que justifiquen la elección de los padres. Entre 2004 y 2010, el crecimiento de la matrícula en el país fue motorizado en un 83% por estos establecimientos.
Así, al menos, lo refleja un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) -basado en datos del propio Ministerio de Educación-, según el cual entre 2004 y 2010 el crecimiento de la matrícula en el país fue motorizado por las escuelas privadas en un 83 por ciento.
En dicho período, detalla el trabajo, ingresaron al sistema educativo 451.482 alumnos “nuevos” y, mientras que los padres de 78.308 chicos optaron por un colegio estatal, los 373.174 restantes eligieron pagar la educación de sus hijos.
En diálogo con DEMOCRACIA, la titular del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) de Junín, Nancy Tridone, coincidió en señalar el auge de las escuelas de gestión privada, y afirmó: “Todo los años hay un aumento de la matrícula, con diferencias en los distintos niveles. Pero no hay una causa formal y cierta del por qué”.
¿Resignados?
Para los responsables del trabajo, los padres que deciden enviar a sus hijos a escuelas privadas se dividen en dos grandes grupos: los tradicionalistas y los frustrados con el sistema público.
La contradicción es que aquellos frustrados con las escuelas públicas tienen un buen concepto de éstas, porque son donde ellos se formaron, pero terminan mandando a sus hijos a las escuelas privadas para que tengan un ciclo lectivo “normal”, y no interrumpido por paros.
Estos motivos, sin embargo, fueron desestimados por Tridone, quien aseguró que las escuelas privadas sólo tuvieron “cuatro o cinco días más de clases” durante el año 2012.
“La mayoría de los paros docentes a los que convoca SADOP tienen coincidencia con los paros del Frente Gremial. Es verdad que este año nuestro gremio ha adherido a menos medidas de fuerza, pero eso no determina la calidad educativa de las escuelas o la elección de los padres, porque como mucho, la diferencia habrá sido de cuatro o cinco días de clases, cuando el año tiene casi 180”.
Razones
En este sentido, Tridone se inclinó por los motivos “culturales” y aseguró que la elección de los padres se basa fundamentalmente en las actividades “extra-programáticas” y en la formación religiosa que ofrecen los establecimientos de gestión privada de la ciudad.
Para los hacedores del estudio, en cambio, la mayor parte de los adultos que decide enviar a sus hijos a las escuelas privadas lo hace por un sentimiento de frustración e impotencia, frente a la percepción de que las escuelas estatales están en decadencia”.
“Cuando las familias eligen las escuelas lo hacen más por una percepción de que ciertas instituciones puedan brindar más calidad, pero no sobre datos objetivos. En Argentina no está demostrado que las escuelas privadas tengan mejor calidad educativa. Hay muchas escuelas privadas que no son mejores que las estatales y viceversa”, asegura Alejandra Torres, directora ejecutiva de Idesa y especialista en temas educativos.
Según la experta, los factores que decantan la balanza a favor de las instituciones privadas no tienen que ver con lo pedagógico, sino con lo estructural: “Las eligen intentando escapar de las clases perdidas por conflictos laborales, ausentismo docente, laxitud en las reglas de conducta y problemas de infraestructura. Es decir, cuestiones básicas de gestión”.
Respecto de los problemas de conducta, a los que muchos señalan como causantes del abandono de las escuelas estatales, Tridone indicó: “Se ven tanto en las escuelas privadas como en las oficiales, eso tampoco puede determinar la calidad”.
En este sentido, dijo que el apoyo familiar puede ser constante o no en escuelas de las dos gestiones, lo mismo que la contención de los alumnos con dificultades por parte de las instituciones.
“Los docentes tienen un título habilitante y una capacitación para cumplir con su función en cualquier establecimiento educativo, con los alumnos que tenga a su cargo”, sostuvo.
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