El humorista mendocino Cacho Garay se presentó este martes 19 en el Auditorio libertador de Villa Ramallo a sala llena, brindando su espectáculo “Toy felí”.
Y agregó que “entre la platea y el escenario o viceversa no hay una relación que es artista- público sino que hay una relación afectiva, termina siendo una fiesta familiar, como el cumpleaños de la abuela, el aniversario de los padres, donde hay personas mayores, que si ustedes consultan hay personas de 60 – 70 o más años que cantan a viva voz canciones conocidas en el espectáculo y eso habla de una fiesta familiar”.
“Para mí no es un trabajo; para mí es un placer enorme, una diversión, yo me divierto muchísimo, nos divertimos juntos, nos reímos mucho, nunca de la gente, sino con la gente: de nosotros y entre nosotros”, aseveró.
Consultado sobre si conocía Ramallo, respondió: “he tenido la suerte de venir en otra oportunidad a Ramallo, y me respondieron con mucho respeto, por eso le retribuimos con el corazón”.
Sobre sus orígenes, recordó que “desde que salí de Videomatch, cambió la modalidad de trabajo, al ser conocido en todo el país, la gente no viene a verme por curiosidad sino por elección. Cambiaron los tiempos pero yo sigo siendo el mismo. Cada vez que un periodista me pregunta si los artistas cambiamos yo le respondo que no; soy un artista, un empresario, una persona, y a la persona el éxito no lo cambia, lo delata”.
Y sintetizó: “en esta profesión hay que aprender a convivir con la realidad, la realidad de todos los días es que tiene cosas a favor y otras no tanto. Si hacemos un balance del día de todas esas cosas, las que nos salieron bien y de las que nos salieron mal nos quedamos con que fue un día negativo. Y debemos aprender a poner en la balanza todo lo que si salió bien, lo que fue bueno, siempre tenemos que recordar las cosas lindas, aquello que nos hizo reír”
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