Cacho contra "Los Gassenbauer": una pelea de mafias en el alperovichismo

Cacho contra
Denuncias de una puntera despechada. El ministro quiere volver a la Caja junto con los 33 despedidos.
“La mano de Cacho está detrás de las denuncias contra Guille”.

La frase es contundente y desnuda lo que todos parecen saber en la Casa de Gobierno.

La antigua pelea entre “Los Gassenbauer” (el ministro Jorge y su hijo legislador Guille) y Cacho Cortalezzi está saliendo a la superficie, y amenaza con generarle graves problemas al gobernador José Alperovich.

Guille y Cacho compartieron en su momento un acople oficial de Alperovich, junto a otros dos próceres de la década ganada: Miguel Brito y Ramón Santiago Cano.

Pero luego comenzaron a enfrentarse por el manejo de muchos negocios en el norte de la ciudad: cooperativas, clubes barriales, bibliotecas y sedes políticas que sirven para blanquear subsidios, planes, materiales de construcción, etc., y para comerciar productos de alta demanda. También se habla de problemas de polleras e indiscreciones que alimentaron la disputa.

Guille y Cacho lideran varias cooperativas cada uno, y compiten por fondos sin control, en un entramado de clientelismo electoral y beneficios millonarios que refleja la esencia del alperovichismo.

Los vecinos de la zona señalan que el joven Gassenbauer habría usurpado el Club 13 de Mayo, en Maipú al 1500, y habría ubicado a "delincuentes armados" que le responden.

Añaden que habría "tomado de prepo el Centro Mutual Vecinal de calle 25 de Mayo y Colombia, rompiendo las puertas de ingresos, junto a su grupo de mafiosos".

Gassenbauer, según los denunciantes, habría convertido a dicho Centro Vecinal en una sede de venta de todo tipo de materiales para la construcción, como cemento, cal, hormigoneras, grupos electrógenos, mallas, hierros, cortadoras de cemento, etc.

También indicaron que en las cooperativas Laprida y Monteagudo se habrían vendido miles de bolsas de materiales de construcción, pisos de watambú y grupos electrógenos.

Los vecinos aludieron por otra parte al presunto falseamiento de obras y documentación en la cooperativa de Pasaje Brasil, así como la "toma" de instituciones para su utilización política, como la Biblioteca Manuel Belgrano, a la que se habrían imputado gastos por 1,8 millones de pesos, y el Instituto General Belgrano, con gastos presuntos por 250 mil pesos.

Después de los panfletos contra uno y otro, se pasó a los micrófonos ocultos. El mismo Gassenbauer en una grabación reconoce que se utilizaron fondos públicos para hacerles las casas a varios legisladores.

También estarían registradas sus palabras -en un tono muy duro- contra el propio Alperovich, al tiempo que en otro párrafo vaticina que en Villa 9 de Julio el radical José Cano arrasará en las elecciones de 2015.

En marzo del año pasado, grupos políticos se enfrentaron a balazos en la esquina de calle Perú y pasaje Junín, a pocos metros del Club 13 de Mayo. El saldo fue una mujer herida.

Tiempo antes, otro legislador, Gerónimo Vargas Aignasse, había denunciado que un hermano de Cortalezzi atacó a balazos la casa de un dirigente.

La disputa entre Guille y Cacho siguió escalando en las últimas semanas, hasta recalar ahora en la Justicia Federal, a través de la denuncia de otra puntera del gobierno, que desde hace meses venía amenazando con hablar, y aparentemente no habría podido ser acallada por una oferta de la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin.

También en la Justicia Federal está pendiente otro capítulo de alto impacto, que incluye escuchas telefónicas a policías involucrados en la venta de drogas. En las grabaciones, en poder del juez Daniel Bejas, se mencionarían varios nombres del oficialismo.

Finalmente, otro aditamento de la guerra con Cortalezzi sería el interés de Gassenbauer padre por alejarse cuanto antes del Ministerio de Seguridad -un cargo que odia- para reingresar a la Caja Popular junto con los 33 despedidos.

Se viene una serie al estilo de Los Soprano, que promete matizar el último año del Zar en el poder.

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