Con 20 millones de habitantes, sobre el golfo de Guinea en el océano Atlántico, Costa de Marfil, primer productor mundial de cacao, es uno de los países más racistas del África negra. Sólo quien tiene a sus dos padres y a sus cuatro abuelos marfileños puede ocupar un cargo público. El presidente Laurent Gbagbo disolvió la noche del viernes a su propio gobierno y a la comisión electoral del país, a la que acusó de la inscripción fraudulenta de miles de extranjeros para los comicios de marzo. Desde entonces, las protestas de la oposición hicieron arder al país que no puede celebrar elecciones desde 2005.
"Quiero un gobierno que acate los intereses del pueblo marfileño y no las órdenes de los partidos políticos", dijo Gbagbo en un mensaje radiofónico. El primer ministro Guillaume Soro, un ex líder guerillero, deberá formar un nuevo gabinente hasta el viernes, agregó.
Según informaciones emitidas por la cadena británica BBC, los aludidos provienen de las provincias del norte del país y son miembros de minorías étnicas que votarían mayoritariamente contra Gbagbo. El norte es considerado un bastión de los antiguos rebeldes, que participan hoy en un gobierno de reunificación nacional. El gobierno había intentado hace dos meses expulsar del cargo a Gbagbo, sin éxito. Costa de Marfil se recupera aún de una larga guerra civil. Las elecciones han sido aplazadas constantemente desde 2005, a menudo a corto plazo.
Comentá la nota