De Cabildo a Río... en casilla rodante

De Cabildo a Río... en casilla rodante
Cuatro cordobeses viajaron cuatro días para llegar a Brasil, y llegaron hasta vender locro para juntar plata y comprar entradas. Una aventura desopilante, a cualquier costo para estar allí.

La aventura mundialista tiene muchas formas de vivirse, pero fundamentalmente, cuando la pasión y el deseo es muy grande, motiva a que las rutas que se tomen para llegar al objetivo cada cuatro años mueve mucho más que montañas. Como estos cuatro cordobeses, de barrio Cabildo, que con una casilla rodante recorrieron por cuatro días los extensos caminos que separan la avenida de Circunvalación de la avenida Atlántica de Río de Janeiro, donde descansa estacionada la morada andante, frente a la playa de Copacabana. Los protagonistas de esta historia son Juan “Verdura” Ponce (53 años), su hijo Dante (29), más Leonardo Britos (23) y Alejandro Ríos (22), quienes incluso sin dólares ni reales, cruzaron la frontera para vivir el Mundial de Brasil. “Están locos acá, nos piden 6,60 pesos por cada real. La verdad que está caro pero todo sea por ver a la Selección”, cuenta Dante, quien ya vivió la experiencia de Alemania 2006, de la misma forma: remando.

“Yo fui a Francia ’98 y Alemania 2006. La verdad, cuando vas a un Mundial y ves la locura de la gente, las historias, los personajes, no te los querés perder más a ninguno”, cuenta el famoso “Verdura”, quien se dedica a la tapicería y a recuperación de muebles. Pero también organizaron ventas de locro en el barrio para juntar fondos. “Nos fue muy bien, los vecinos entendieron que de esa forma nos podían ayudar y se acercaron a colaborar. Salió espectacular”, añadió.

Una odisea

El carruaje no podía superar los 80 kilómetros por hora. Y en Brasil, los camiones en la ruta fueron un verdadero obstáculo para llegar a destino. “Salimos el miércoles a la mañana y llegamos más o menos el sábado al mediodía. Muertos de cansancio. Pero nos divertimos mucho. Escuchando Jiménez al palo”, cuentan de-

saforados los más jóvenes. “Lo más gracioso es cuando llegamos a cargar nafta antes de la frontera. Nos dimos cuenta que nos faltaba un chapón de la casilla. Pasando Paraná y antes de llegar a Corrientes, se levantó un vientazo tremendo. Escuchamos ruidos pero nunca pensamos que se nos estaba descascarando la casa”, cuentan con humor.

De aseo personal, aprovechan la bondad de una iglesia evangélica al frente de una plaza, que les presta el baño (o lo invaden, vaya a saber) para tener un poco de higiene. “La verdad, mucha bondad de esta gente. Estamos agradecidos. ‘Dios da’ nos dicen cuando nos ven, con otras frases que nunca entenderemos”, explica Dante, luciendo su camiseta de Belgrano. “Ya estamos buscando entradas para Belo Horizonte y Porto Alegre. No nos queremos perder ni un partido hasta la final. Desde que vi el Mundial Sub-20 en Japón, con Maradona y Ramón Díaz dando la vuelta, que quiero ir a los mundiales. Y lo pude hacer. Te juro que además de mi laburo, voy a vender locro todos los fines de semana para ir a Rusia y Qatar”, bromea “Verdura”. Por lo pronto, la casilla luce en el estacionamiento improvisado en Copacabana, con banderas alusivas y la imagen de La Mona que los ilumina.

Comentá la nota