ESTUDIANTES 1 - GODOY CRUZ 0: ¡Qué fuerte de arriba que está el Pincha! Con un testazo de Boselli, venció al Tomba, aún sueña con la Sudamericana y llega con todo ante Defensor.
Estudiantes ganó con justicia, con justeza. Al comienzo le costó agarrarle la mano a un Godoy Cruz que hacía ancha la cancha con Aguirre y Figueroa, que tenía más aceleración que el mismo León, que jugaba como juegan los que lo hacen porque sí: sueltos, inconscientes, divertidos. Hasta Verón, de quien se creía que no iba a jugar luego del viaje a Quito con la Selección, tuvo que recostarse algunas veces sobre la derecha y terminar casi como un doble lateral derecho para meter, marcar. Diga usted que Albil sintió el fantasma de Andújar, o mejor lo aprovechó al fantasma del arquero de la Selección, porque el ex Independiente salvó esas pelotas que también salva Mariano, las que niegan que empiece otro partido. Entonces indemne, el equipo de Sabella supo que lo mejor era desenfuchar ese ritmo, el ida y vuelta feroz, hasta que finalmente pudo verse su fútbol unplugged. Mientras el visitante seguía con su rock al palo, el local empezó a cantar una bossa con Verón. Y fue en esa transición cuando Estudiantes empezó a ganar.
Más manso, acaso controlado, Godoy Cruz se salvó en el inicio del segundo tiempo (Ibáñez le tapó un mano a mano a Boselli y Sigali lo trabó a Salgueiro, quien entraba para romper el arco) y luego, directamente, se adormeció. Mientras el Tomba no resolvía las contras con decisión, Estudiantes se hundió con su idea. Preciso, la bola siempre al pie, como se quería, ahora le faltaba aceleración, punch. Hasta que Enzo Pérez se calzó los guantes. Y se mandó. Y apareció Boselli. Y grito yo, Mauro. Y todo el Pincha grita, también, con él.
Comentá la nota