Quilmes le ganó a San Martín y consiguió el ascenso. La victoria ante el equipo correntino por 90 a 69 significó el regreso de Quilmes a la elite del básquetbol argentino. Fiesta completa en Once Unidos.
No fue fácil, por la carga emotiva que conlleva jugar una final, por un rival enfrente de enorme categoría y por la presión de un estadio repleto que solamente pedía la victoria. Pero nada pudo contra este Quilmes que le ganó a San Martín de Corrientes por 90 a 69 y consiguió el gran objetivo que fue creciendo en la etapa de los play offs, donde de local no perdió ningún partido.
Mucha concentración y determinación tuvo Quilmes en el comienzo del juego. Con una defensa firme, que le dejó muy pocas posibilidades de convertir al rival, y una ofensiva con muchas opciones, tanto en el ataque estacionado como de contra, consiguió un primer parcial de 10 a 6. Los cambios en San Martín no modificaron mucho la historia, Ferreyra condujo y sumó puntos y entre todos, Pomare se hizo dueño de su canasto ?los internos de la visita no anotaron- y Hopson dio una mano en todos los rubros. Fue un buen primer cuarto, clave para sacarse un poco los nervios, y para tomar una ventaja importante al cierre del primer cuarto, 22 a 14.
Pero San Martín mejoró, endureció su defensa, cortó línea de pase y tuvo un par de aciertos entre Glover y Ceruti que lo acercaron rápidamente, 22 a 20. Fue un momento complicado, con muy poco poder de gol y con arrestos individuales como herramienta principal. Como si fuera poco Espinoza sumó se tercera falta. Pero este Quilmes sacó un as de la manga y con una ráfaga de tres triples sacó la máxima, 31 a 22. Sin embargo no fue un buen cuarto para el equipo de Maffei, dependió mucho del tiro externo, perdió muchas pelotas y hasta fue superado. Claro que nadie contaba con un lanzamiento inverosímil de Hopson, casi de espaldas y sobre la chicharra, para irse al descanso 43 a 36.
Fue una jugada clave porque en el reinicio Quilmes metió un parcial de 16 a 4 y consiguió mucha tranquilidad con una renta de casi 20 puntos, 59 a 40. Hopson fue indetenible, Espinoza demostró que es un jugador de otra categoría, Pomare dominó en los dos tableros a Glover, y Ferreyra fue el complemento perfecto. Allí el sueño del ascenso empezó a tener consistencia. San Martín se vio superado y al límite, con mucho corazón intentó volver al juego con un buen pasaje de Pau y Ceruti. Pero a pesar de que pudo descontar algunos puntos ?llegó a ponerse 62 a 52-, Quilmes entró al último cuarto con una buena ventaja, 70 a 54.
Para los diez minutos finales solamente había una incógnita: saber si la ansiedad le podía jugar una mala pasada. Pero nada de eso ocurrió, Quilmes no falló. Le pelota pasó por Hopson, se cansaron de cometerle faltas, y el extranjero respondió como en cada partido que jugó, con una actuación formidable. A falta de 5? la ventaja era de 84 a 60 y el ascenso ya estaba consumado. El resto sirvió para el festejo y el desahogo de los hinchas y para dejarle en claro a todo el ambiente basquetbolístico que Quilmes regresó al lugar que le pertenece: la Liga Nacional.
Los equipos
Quilmes 90
N.Ferreyra 21, M.Hopson 28, G.Eseverri 4, P.Espinoza 10 y L.Pomare 11 (FI); L.Peralta 6, D.Capitanich 0, F.Piñero 3 (x), M.Sepúlveda 5, J.Alessio 2, F.Cabezas 0 y M.Iturrioz 0. DT: Daniel Maffei.
San Martín (C) 69
J.Olmedo 6, Elías Saad 11, S.Castiñeira 4, Ramírez Barrios 4 y A.Glover 7 (FI); A.Pau 16, A.Rodríguez 0, R.Iglesias 1, J.Abbadie 8 y M.Ceruti 12. DT: Ariel Rearte.
Cancha: Once Unidos.
Arbitros: Ariel Rosas, Leonardo Zalazar y Javier Sánchez.
Parciales: 22-14, 43-36 y 70-54
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