Caballos sueltos, muerte, desidia

Caballos sueltos, muerte, desidia

Hace unos días, un caballo fue embestido y muerto por un vehículo en la multitrocha de la ruta 22, cerca del aeropuerto. Este martes, otra vez un caballo, pero esta vez el incidente causó la muerte de una persona. Se llamaba Milton Sandoval e iba camino a su trabajo.

Sandoval trabajaba en la cooperativa CALF. En el tramo de la ruta que recorría poco después de las 6,20 de este martes, no había iluminación. Se topó con el caballo, y su automóvil impactó contra el animal. La fuerza del impacto fue tremenda. El auto fue a dar contra la banquina y se detuvo a la vera de las instalaciones de una empresa. Sandoval murió allí.

La cooperativa CALF emitió un comunicado al rato. Dice textualmente:

Hoy, todos quienes estamos de una u otra forma integramos la gran familia de CALF, nos encontramos consternados, tristes, doloridos.

En horas de la mañana, cuando se trasladaba hacia la Cooperativa a tomar su turno, en el sector Conexiones, Milton Javier Sandoval en un inexplicable accidente de tránsito contra un equino falleció, en cercanías del Aeropuerto de esta Ciudad.

El Consejo de Administración, Cuerpo de Delegados y Empleados, lamentamos profundamente la desaparición física de Milton, trabajador de la Cooperativa desde el 2009.

Acompañamos a sus familiares en tan doloroso momento y elevamos una oración por su eterno descanso.

El accidente, sin embargo, no debería ser “inexplicable”. Se explica por la desidia. Que haya caballos sueltos sobre la ruta, en una zona urbanizada de fuerte tránsito, tiene o debe tener una explicación. Y provocar una acción de la justicia. El hecho debe ser esclarecido y penalizado.

Deberá ser así si, al menos, nos sigue interesando la protección de la vida de los seres humanos.

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