Es la ‘Denominación de Origen’. Ayudará a mejorar la competitividad de un sector que es casi 100% exportador.
El mundo ya no sólo exige productos de buena calidad y sanidad, sino que está en busca de ‘ese’ plus que lo diferencie de otros. En ese camino está la pasa de uva de San Juan que apunta a ser más competitiva en los principales mercados del exterior y por ello está en busca de la ‘Denominación de Origen’, una certificación que anclaría este producto directamente con la provincia, que -salvando las distancias- emularía lo hecho por la localidad de Champagne con el espumante o el queso azul que tomó el nombre de su ciudad de origen, Roquefort, ambos provenientes de Francia (ver aparte los casos argentinos). Con fondos de la Nación, en orden a los $840.000, van a comprar el equipamiento de última generación necesario para avanzar en los análisis. Este sello le daría mayor entidad al producto y un elemento más al empresariado para conseguir mejores precios de venta en el exterior.
Ir detrás de este sello distinto es parte del entramado del ‘Proyecto Integrado Productivo Pasas de Uva San Juan’, que fue aprobado en 2012 e inmediatamente financiado por el Fondo Tecnológico Argentino por un total de $4.500.0000 (existe un aporte local extra de unos $1.500.000), donde está -por ejemplo- también incluido el novedoso sistema en donde la uva se deja secar en el parral y se recoge con una máquina que utiliza la vibración para desprenderla.
‘’Sería un valor agregado muy importante para el producto, y el proceso requiere de una parte de análisis e investigación donde no sólo se analizan las características fisicoquímicas del producto sino también se observa todo el componente que hace a la geografía del lugar, el clima, el agua de riego, el suelo y hasta el secado de la pasa, todos elementos diferenciadores del producto’’, contó Ana María Cernuda, directora del Instituto de Investigaciones Tecnológicas. Los pasos para llegar a este sello no son rápidos: en unos 6 meses estará toda la serie de análisis que determinará el ‘ADN de la pasa local’; y luego se debe verificar que por al menos 3 años se mantengan esos parámetros. En rigor, este organismo lanzó la licitación para la compra de un cromatógrafo líquido para establecer con mayor precisión los niveles de azúcares y un equipo digestor de microondas que es para evaluar las características específicas de esta fruta seca.
No es casualidad que la provincia -el Ministerio de Producción, UNSJ, Cámara de Paseros y Cámara de Comercio Exterior- hayan encarado buscar la Denominación de Origen de este producto y no de otro. Claro, San Juan es la cuna de la pasa de uva en el país, el 94% de lo que exporta la Argentina sale de la provincia. ‘’El mercado externo exige cada vez más calidad, sanidad y si a eso le sumamos este sello sería dar un gran salto’’, apuntó Alfredo Russo, coordinador del proyecto pasero. Y agregó, ‘’aquel que en Europa compra pasa sanjuanina sabría que es un producto con exigentes protocolos’’.
Comentá la nota