Buscan romper “pacto de silencio” tras muerte de ladrón linchado

Buscan romper “pacto de silencio” tras muerte de ladrón linchado

Dos semanas después de recibir una brutal golpiza, el supuesto delincuente falleció. Anoche investigadores de Homicidios cerraban pistas.

La muerte de un sujeto de 23 años, sindicado como un presunto ladrón que había intentado robar un teléfono celular en barrio Quebrada de las Rosas y reducido y golpeado por vecinos del lugar, anoche motivaba una serie de averiguaciones de la División Homicidios de la Policía.

El “pacto de silencio” en el barrio de la zona oeste de la ciudad dificultaba la investigación para determinar a los responsables de la violenta golpiza que derivó en el deceso de José Luis Díaz, internado en el Hospital de Urgencias desde hace varios días. 

Desde el primer momento el joven delincuente había ingresado en estado desesperante y en coma profundo, por lo que a pesar de los esfuerzos médicos fue imposible salvar su vida.

Dos semanas atrás

En horas de la siesta del pasado 11 de junio, hace dos semanas atrás, presuntamente Díaz junto con un cómplice abordaron a un adolescente que caminaba a la altura de La Tablada y Chancay en barrio Quebrada de las Rosas. Allí los sujetos, haciendo ademán de tener un arma de fuego, le exigieron el teléfono celular y otras pertenencias.

La situación, que ocurría en eternos segundos, cambió cuando la víctima se habría resistido al percatarse que la supuesta arma era de juguete. Fue entonces que habría comenzado un forcejeo, lo que fue observado por vecinos del lugar.

Díaz habría sido reducido en pocos minutos por varias personas no identificadas que comenzaron a propinarle una brutal golpiza que lo dejó moribundo, hasta que finalmente llegó personal policial.

El cómplice, que a la postre fue aprehendido, alcanzó a fugarse en momentos de la batahola.

Pacto de silencio

El hecho, primero un intento de robo, derivó en una investigación por lesiones graves por parte de los vecinos que “pactaron el silencio”.

La muerte de Díaz aún agravó más la situación de los supuestos responsables de la paliza, que aún no han podido ser identificados.

La complicidad silenciosa, la falta de testigos “independientes” y la sensación de justicia por mano propia ante la ausencia de respuestas de las autoridades, convierten las pesquisas en un verdadero rompecabezas para el fiscal de Instrucción, Rubén Caro, que tras la noticia del deceso del supuesto ladrón mantenía un marcado silencio amparado en el secreto de sumario del caso.

«En las últimas horas se han brindado directivas precisas a Homicidios, que derivarían en allanamientos. La identificación de los vecinos y su responsabilidad es prioritario», coincidieron fuentes judiciales y policiales consultadas por este diario.

En tanto, la familia de Díaz resolvió donar sus órganos al tiempo que reclama justicia.

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