Los investigadores tratan de establecer la identidad de los dos sujetos que fueron filmados por una de las cámaras de seguridad de “La Nueva”.
Los elementos recabados hasta el momento, conseguidos a partir de las primeras pericias, carecen del peso necesario para que el fiscal Sergio Terrón ordene la detención de persona alguna.
Tampoco los testimonios obtenidos en las indagatorias orientan la pesquisa a un rumbo definido, ya que tanto los dueños de los comercios desvalijados como sus empleados sólo aportaron confusión, mientras que de los empleados de la empresa de alarmas que brindaba su servicio a ambos negocios tampoco se pudo sacar demasiado.
En medio de ese estado de cosas, la apuesta de Terrón y su equipo de trabajo es conseguir entre lunes y martes pistas contundentes para cercar y en el mejor de los casos arrestar a quienes arremetieron contra la mueblería “La Nueva” y la joyería “Castellar”.
Se sabe que al primero de esos dos locales, ubicado en Remedios Escalada de San Martín 177, entraron dos sujetos encapuchados que lograron desactivar la alarma cortando el cable telefónico antes de introducirse en el inmueble. También desconectaron las cámaras de seguridad, aunque una de ellas alcanzó a tomar imágenes durante dos o tres minutos. La filmación quedó registrada a las 2.32 del jueves y lo que ofrece es muy poco, puesto que no se alcanza a distinguir ningún rasgo puntual de los delincuentes.
Se presume que ellos mismos efectuaron el golpe en la casa de alhajas sita en Roque Sáenz Peña 177, pero de ahí en más, todo transita por un sendero nuboso.
“La profesionalización que mostraron estos tipos es muy grande, y yo pienso que de ahora en más deberemos estar muchos más atentos porque estos hechos se van a dar cada vez más seguido”, le dijo a Democracia uno de los principales colaboradores de Terrón.
El hombre llega a esa conclusión porque, como el fiscal, está convencido de que los delincuentes no son juninenses sino foráneos que recibieron mucha información local para dar un golpe que, hasta ahora, casi no exhibió fisuras. “Antes, el epicentro de este tipo de siniestros estaba en Buenos Aires y Rosario; pero ahora, con la saturación que hay en esas ciudades y con lo fácil y rápido que es trasladarse a lugares del interior que cuentan con grandes empresas, los ladrones experimentados se trasladan a estos últimos sitios con toda su estructura”, explicó.
El fruto de cuatro décadas
José Castellar, propietario de la joyería saqueada, manifestó ayer su desazón por el tétrico inicio de año que le está tocando atravesar.
“Este robo significó una pérdida de 40 años de trabajo”, expresó el comerciante a través de su cuenta en la red social Facebook, donde aprovechó para rescatar “el apoyo incondicional de familiares, amigos, colegas y clientes.”
“Agradezco infinitamente los gestos solidarios recibidos, de ahí sacamos fuerzas para seguir trabajando”, expresó Castellar.
Esta es la segunda vez consecutiva que a los Castellar les toca abrir el calendario siendo víctimas de un delito. El 3 de enero de 2013, una mujer mayor y una joven entraron al local aparentando ser clientas y terminaron llevándose joyas por un valor aproximado a los 160.000 pesos.
Las mujeres “estaban muy bien vestidas y decían haber sido enviadas por la encargada de otra joyería, que en ese momento no tenía lo que ellas estaban buscando y les recomendó que viniesen a nuestro negocio, obviamente sin saber en lo que iba a derivar esa visita”, relató en aquel entonces uno de los responsables de la firma.
Por su parte, el gerente de mueblería “La Nueva”, Gerardo Woodman, le había dicho el viernes a este diario que los ladrones les llevaron mercaderías por más de 300.000 pesos.
“Nos robaron más de 300.000 pesos, 2.000 en efectivo y el resto en electrodomésticos”, señaló.
El comerciante detalló que el material sustraído por los delincuentes fueron 33 notebooks, cámaras fotográficas, filmadoras, teléfonos celulares y otros objetos de tamaño chico pero de importante valor monetario.
“Todavía estamos muy conmocionados y no llegamos a hacer el recuento definitivo de la pérdida, seguramente lo tendremos en estos días, pero creemos que se ubica por encima de los 300.000 pesos”, reafirmó Woodman.
Comentá la nota