Buscan nuevos rastros del golpe al blindado

Buscan nuevos rastros del golpe al blindado

El chofer es el único detenido. Los supuestos cómplices no aparecen. El botín millonario, tampoco 

Alejandro Daniel Peterlana (37) sigue detenido en la comisaría de Tolosa a la espera de que lo trasladen a una alcaidía, mientras los investigadores corren contrareloj tratando de identificar a los hombres que habrían protagonizado junto a él aquel millonario golpe que lo puso en ese calabozo. Peterlana es el chofer del blindado de Prosegur que fue saqueado el 14 de agosto frente a la sucursal San Cayetano del banco Santander Río, en 44 entre 25 y 26. En un principio declaró que un par de delincuentes lo habían encañonado con escopetas mientras los dos custodios recogían las sacas de la entidad. Que lo forzaron a abrirles la puerta, conducir el camión Ford Cargo hasta 46 y 28, donde sacaron 11 sacas con más de 5 millones de pesos, tres armas (dos pistolas y una escopeta 12/70) y se fueron en un Peugeot 206 que luego apareció abandonado en 43 entre 30 y 31. Este auto había sido robado en Quilmes, por lo que los ojos están puestos en el sur del conurbano. Peterlana quedó en el blindado, intacto, pero igual lo llevaron al hospital Italiano por una crisis de nervios. La firma Prosegur lo despidió por haber violado el protocolo de seguridad y los investigadores lo colocaron en su mira, después de analizar los videos de las cámaras del banco y del Mopu. “Los dichos del chofer no se condecían en lo más mínimo con las imágenes reflejadas por las cámaras”, aseguró un jefe policial, ya que no se veían armas largas ni de puño apuntando a la ventanilla de Peterlana, sino a dos hombres acercándose a la puerta lateral del camión, que se abrió tras una “simple seña y un golpe con la mano”. “Ni siquiera con armas largas podían vulnerar el blindaje de la unidad y el chofer lo sabía”, deslizaron los pesquisas después de recrear el abordaje con supervisores de seguridad de Prosegur. Este peritaje también demostró que “la puerta que separa la cabina del chofer con el sector donde se ubica la custodia estaba abierta, cuando por protocolo debía permanecer cerrada”. Y Peterlana no pudo explicar cómo accionó la alarma con el caño de una escopeta apoyada en su cabeza. Pero su situación procesal se terminó de complicar con la intervención de su línea telefónica. De la transcripción de esas escuchas surgieron “una serie de recriminaciones que le realizaron personas de su entorno”, aseguraron los investigadores. En una de esas escuchas aparece un allegado a Peterlana reprochándole “no puedo creer que hayas caído tan bajo”, además de pronosticarle: “Vas a ir preso”. Peterlana fue detenido el martes en la casa de su hermano, en 520 entre 158 y 159, donde vive desde que se separó. Ahí secuestraron cuatro teléfonos celulares y un par de computadoras que serán analizados en busca de eventuales contactos del chofer con sus presuntos cómplices. Antes de trabajar 8 horas como chofer de un blindado (por lo que percibía unos 12 mil pesos al mes), el acusado se ganaba la vida como patovica. Tras su despido y hasta caer detenido, colocaba equipos de aires acondicionados. Después del golpe no hizo ostentación de dinero, ni grandes gastos. Y ante la fiscal Leila Aguilar guardó silencio.

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