El próximo sábado 23 de marzo, entre las 20:30 y las 21:30 horas, se hará el tradicional apagón de luz por una hora para demostrar, en forma simbólica, que gobiernos, empresas e individuos, trabajando juntos, pueden hacer una diferencia en relación al cambio climático global.
A nivel nacional, el “apagón” tiene como premisa la protección y conservación del mar argentino.
El océano, lejos de ser un área sin actividad humana, hoy se encuentra amenazado por la pesca indiscriminada, la exploración y explotación petrolera, la contaminación y el cambio climático. La pesca indiscriminada, dentro y fuera de la Zona Económica Exclusiva genera la sobre-explotación de stocks de muchas especies comerciales, e impactos sobre las especies de los fondos marinos o la captura incidental de peces, aves, tortugas y mamíferos marinos por el uso de artes de pesca inadecuados. La introducción de especies exóticas y las invasiones biológicas también son un peligro importante, ya que se traduce en competencia por la supervivencia de especies nativas.
En este marco, la fundación impulsa el tratamiento en la Cámara de Senadores de la Nación de un proyecto de ley para la creación del Área Marina Protegida “Banco Namuncurá (Burdwood)” una zona de, aproximadamente, 34.000 km2 de alta biodiversidad y vulnerabilidad a los cambios ambientales.
Sería la primera área marina protegida oceánica, ubicada dentro de la zona económica exclusiva de la Argentina.
Desde el año 2007, cuando 2,2 millones de personas participaron en la primera campaña la Hora del Planeta en Sidney-Australia, el movimiento se ha expandido hasta llegar a 7.000 ciudades y pueblos en 152 países y territorios con cientos de millones de participantes en siete continentes. En 2013, la Hora del Planeta no será sólo un evento anual, sino un movimiento continuo que impulsa acciones reales para cambiar el mundo en el cual vivimos. Más información en: www.vidasilvestre.org.ar.
Cambio climatico
El cambio climático es otra de las amenazas que está afectando a los océanos del mundo. En los mares que rodean la Antártida, por ejemplo, se registraron aumentos de la temperatura del agua hasta los 3.000 metros de profundidad. Y, el derretimiento del hielo en áreas como la Península Antártica, ya tiene efectos sobre la salinidad y temperatura del océano y las corrientes marinas. Estos cambios afectan a toda la cadena alimentaria de los océanos, desde el krill hasta los grandes cetáceos.
En el mundo los mares no están suficientemente protegidos. En nuestro país, sólo el 1% de la superficie del Mar Argentino está dedicado a la conservación y protegido legalmente. Existen 48 áreas protegidas costero-marinas, que ocupan una superficie aproximada de más de 1 millón de hectáreas.
El Convenio de Diversidad Biológica, del cual la Argentina es signataria, propone la meta de alcanzar en el año 2020 un 10% de la superficie marina protegida. “Esta meta vencía en 2012, pero la mayor parte de los países no pudo cumplirla y por ese motivo hubo una extensión del plazo hasta el 2020. Por eso, no hay tiempo que perder”, sostiene Diego Moreno, Director General de Vida Silvestre.
“En los últimos años, se dio un paso importante con la creación de los Parques Interjurisdiccionales Marinos Patagonia Austral, Makenke e Isla Pingüino. Ahora, con el proyecto de ley que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados, aspiramos a que Banco Burwood se convierta en la mayor área protegida marina de nuestro país, y la primera en la Zona Económica Exclusiva”, concluyó Moreno.
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