Buscan que el diálogo ponga fin a la ocupación

Buscan que el diálogo ponga fin a la ocupación

Algo más de 100 viviendas siguen usurpadas. Hoy vence el plazo impuesto para el desalojo del plan.

El juez Carlos Mussi continúa citando a los ocupantes de las viviendas del barrio 22 de Abril que llevan usurpadas unos 12 días.

A partir de hoy vence para algunos el plazo impuesto por el magistrado para un desalojo forzoso y muchos de los que tomaron las casas optaron por cesar en la medida y proceder voluntariamente a dejar el lugar. Mussi calcula que son algo más de 100 las casas que siguen tomadas por familias jóvenes que exigen respuestas habitacionales por parte del gobierno municipal.

Además espera que el Ejecutivo local acepte alguna vía alternativa de resolución del conflicto frente al camino procesal judicial. "Me lo determina así el precedente principal que maneja el STJ, por eso he instado a que políticamente se inicie una mesa de diálogo y entiendo que el Municipio debe estar analizando las estrategias para abordar esta problemática", indicó el juez.

Mientras tanto, ayer nuevamente un grupo de familias se trasladó hasta el centro de la ciudad para intentar entrevistarse con el intendente José Luis Foulkes o con el propio magistrado pero poco pudieron avanzar con sus pretensiones.

"Nos tienen olvidados, nadie nos da una respuesta, ya se cumple el plazo para el desalojo y no tenemos donde ir, hay muchos que no tienen familiares ni ningún lugar dónde vivir, y el municipio ni nos atiende", dijeron ayer los jóvenes en la plaza San Martín, a medio camino entre la Justicia y el Palacio Municipal.

Los jóvenes informaron que el juez les dijo informalmente que no volvería a recibirlos si no iban acompañados de un abogado, para lo cual les recomendó la búsqueda de patrocinio de un defensor oficial.

La advertencia del juez, sumada a la zanja ejecutada alrededor del barrio que impide el ingreso y egreso vehicular, el retiro de las aberturas por parte del personal policial, la interrupción de las conexiones de luz y gas y la permanente presencia amenazante de los efectivos provoca que cada vez sean más los ocupantes que optan por resignar los lugares.

"Las personas no quieren tener sobre sus espaldas dos acusaciones penales, usurpación y desobediencia, y el corte de servicios, el zanjeo, la delimitación del perímetro, fueron medidas que empezaron a afectar la comodidad de la gente que estaba adentro, hasta el tiempo, porque por la lluvia el lugar está con mucho barro y ya no se puede circular con autos; son todas medidas que no son tan violentas como la presencia policial y el desalojo forzoso pero que hacen que la gente desista de esta forma de ingresar a las viviendas", manifestó Mussi.

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