Familiares pidieron al juez de Puerto Iguazú, Juan Pablo López Rissi, mayor compromiso en la búsqueda, o cortarían la ruta
Mientras, también se supo que el hombre ya no es buscado en la zona.
Misterio en el monte
La última vez que vieron a Estepa con vida, fue el miércoles 14 de agosto, cuando salió de su casa del barrio San Cayetano de Wanda, con rumbo a un monte nativo que se encuentra a unos 30 kilómetros.
Llegó bien temprano a ese lugar, en una camioneta conducida por un amigo y entró al monte, pero nunca estuvo a la hora fijada y en el punto de encuentro pautado para regresar a casa.
Tras esperarlo durante un tiempo prudencial, el amigo avisó a uno de los hijos de Estepa, que Andrés no apareció y solamente algunas horas después, treinta personas iniciaron la búsqueda de manera montaraz, sin muchos elementos y menos aún, alguna hipótesis.
Tras casi dos días de recorridas por los sitios por donde siempre anduvo el cazador, su familia decidió hacer la denuncia en la Policía y en menos de 24 horas se desplegó una búsqueda mayor, con casi cien personas caminando selva adentro.
Los primeros rastrillajes se concentraron en la zona conocida como paraje Esperanza Centro y en los últimos días, la recorrida se extendió a la zona del Arroyo Grande, un brazo de agua que nace más abajo de la represa Uruguaí, según relató Antonio.
Nada dio resultado.
De acuerdo a la denuncia hecha por uno de sus hijos, Andrés mide 1,60 metros de altura, es de contextura física robusta, pelo corto con canas y bigotes anchos. El última día visto, vestía con un pantalón tipo militar y borceguíes negros.
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