Un estudio afirma que ésta modalidad genera más daño que el acoso y el hostigamiento que se produce en la escuela entre pares.
En la provincia, los especialistas advierten del significativo aumento de este tipo de casos. Señalan que se trata de un tipo de bullying que, según muestra un estudio realizado en 3.600 escolares en EE.UU., deja secuelas emocionales igual o más profundas que cuando se sufre de acoso en el colegio.
Remarcan que el aumento en las consultas, dan parte de una investigación, publicada en la revista Pediatrics, en la que indica que durante el estudio se entrevistó a 3.600 niños a quienes se les consultó por episodios de bullying en su colegio o con sus hermanos en el último año, y luego se les midieron niveles de ira y depresión con pruebas estándar.
Las agresiones que el estudio consideró fueron ser víctima de agresión psicológica (burlas o insultos permanentes), agresión a la propiedad (quitarles o destruirle sus bienes) y daños físicos leves y severos.
Los resultados arrojaron que aquellos niños que fueron maltratados por un hermano -física o verbalmente- tuvieron mayores puntuaciones en depresión y síntomas de ansiedad que los que habían sufrido esos mismos episodios, pero en el colegio.
Al igual que el bullying escolar, se trata de agresiones reiteradas y persistentes. La diferencia es que mientras en las escuelas hay planes para intervenir o atacar el problema, en los hogares los padres suelen hacer caso omiso a las quejas de la víctima.
Facultativos encienden la alarma, ya que señalan que ese estudio demuestra que ser víctima de agresión por parte de los hermanos se vincula a una peor salud mental, con problemas como depresión, mayor ansiedad e ira.
Rivalidad
Sostienen que cuando no existen huellas físicas, esas agresiones pueden infligir heridas psicológicas tan perjudiciales como la angustia causada por los hostigamientos en la escuela. Remarcan que históricamente, la agresión entre hermanos ha sido vista como la rivalidad normal y algunos padres piensan que es un buen entrenamiento para el conflicto en otras relaciones. Pero hay diferentes normas de lo que es aceptable y no en las agresiones que se dan entre hermanos.
Por último explican que cuando los padres no le dan importancia o no se percatan del bullying en el hogar, la situación se agrava, ya que los niños esperan una protección más directa y no tenerla les genera una sensación mayor de abandono.
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