Cada vez más niños y adolescentes sufren hostigamiento en escuelas. Ante ello, la Legislatura sancionó una norma para que los docentes aborden el tema con los estudiantes. Especialistas locales destacan la iniciativa y advierten que los chicos reproducen la agresividad que observan en la sociedad
La norma fue impulsada por la legisladora radical Olga Rista y aprobada por todos los bloques. El texto dispone que el Ministerio de Educación de la Provincia deberá elaborar un cuadernillo sobre las características del bullying, cómo prevenirlo y cómo tratarlo. Luego, los contenidos serán enseñados por los docentes en el marco del Programa Provincial de Convivencia Escolar.
Tanto la legisladora como especialistas en la temática señalaron que muchas veces el problema del maltrato escolar es desestimado por los adultos. En ese marco, destacaron que la iniciativa permitirá abordar este fenómeno teniendo en cuenta su real dimensión.
Además, la nueva ley establece la creación de “una base de datos referida a las situaciones de alumnos que resultaren víctimas de acoso u hostigamiento entre pares que permita elaborar estadísticas, analizar casuísticas y diagramar estrategias tendientes a diagnosticar, prevenir y disuadir esta problemática”.
Durante el tratamiento de la iniciativa en la Legislatura provincial, Rista subrayó la gravedad y magnitud de este fenómeno: “En los últimos años, el maltrato escolar, también conocido como "bullying", es una de las formas de violencia que más se ha expandido entre nuestros niños y adolescentes, adoptando facetas de agresividad nunca antes vistas y que, además, se han vuelto cada vez más masivas”.
En una encuesta realizada recientemente a estudiantes de entre 10 y 18 años por el Observatorio de Convivencia Escolar de la Universidad Católica Argentina, un 32% manifestó sufrir agresiones físicas y el 62% agresiones verbales. Al mismo tiempo, uno de cada cuatro alumnos reconoció tenerle miedo a alguno de sus compañeros.
La licenciada en psicopedagogía de Río Cuarto Lilia Borda destacó que en las escuelas de la ciudad también se observa una importante cantidad de casos de hostigamiento entre alumnos, los cuales se manifiestan incluso desde primer grado. Ante ello, celebró la inclusión de la problemática en la currícula y destacó la necesidad de que los adultos actúen ante este fenómeno.
Las caras del acoso
Un informe elaborado por las psicopedagogas riocuartenses Lilia Borda y Silvina Pinchione y la psicóloga Gisela Braconi explica que el bullying implica “una relación donde una persona hostiga o persigue física o psicológicamente a otra, a quien elige como blanco de repetidos ataques”.
Este hostigamiento es considerado como bullying cuando se realiza de manera reiterada y por un tiempo prolongado y puede manifestarse en cualquier lugar donde haya un grupo que comparte varias horas: clubes, iglesias, actividades deportivas y recreativas, etc.
En general, se da en espacios donde el hostigador o buleador “necesita ensalzarse frente a un grupo quedando como el canchero, el poderoso. En el caso del buleado, hostigado o acosado, se manifiesta como el personaje débil, incapaz de hacer frente a estas humillaciones”, explican las especialistas.
Borda, quien trabaja en una institución privada de nivel primario, señaló que en el último tiempo en las escuelas se observa un alto índice de casos. “Lo que se da frecuentemente son las burlas: esto de hacer sentir al otro que es menos, que no puede. Y, por otro lado, entre los varones se ve más el golpe, el hacer la calzada, el empujón. Entre las nenas se da más el dejar afuera, el ‘no seas amiga de’, entonces la persona que se siente burlada u hostigada es la que queda fuera del grupo”, describió.
Incluso, la especialista relató que estos hechos ya comienzan a observarse en los estudiantes de primer grado, aunque aclaró que ocurren con mayor frecuencia en chicos de entre 9 y 17 años.
Asimismo, la psicopedagoga explicó que son muchos los actores afectados por estas situaciones, ya que además del hostigador y el hostigado, también participa un grupo de “seguidores” que festeja la actitud del agresor, y otro grupo de testigos pasivos que “a lo mejor no está a favor pero mantiene la situación porque no denuncia”. En ese marco, explicó que todos los involucrados sufren consecuencias en el bullying.
Un problema social
Las especialistas locales sostienen que el origen de esta problemática no puede reducirse a casos puntuales sino que está directamente relacionada con una situación social.
“Las causas para que se dé este fenómeno particular tienen raíz en conductas disfuncionales en sus ámbitos de desarrollo, en la familia por un lado (violencia familiar, falta de límites o autoritarismo, deprivaciones, carencias afectivas, etc.) y en la sociedad misma, por otro, que presenta un modelo de relación y de comunicación en el que vale la ley del más fuerte (violencia continua en la televisión, en las películas, en los videojuegos, en la calle) y que los populares y exitosos son los que triunfan en la vida”, analizan en el informe.
En ese marco, Borda opinó que los chicos reproducen estas actitudes. Además, afirmó que este modo de relacionarse entre los alumnos muchas veces es percibido como natural por padres y docentes.
“Recién hace un tiempo que se viene viendo esto como un problema grave”, dijo, y señaló que actualmente, debido al modo en que el bullying se ha ido multiplicando, los adultos están comenzando a observarlo como un problema social que excede los casos puntuales.
En ese marco, cobra relevancia la ley recientemente aprobada que obliga a las instituciones a hablar sobre esta problemática y apuntar a su prevención. En ese sentido, la psicopedagoga consideró que este proceso se dará de manera paulatina pero permitirá dar un enfoque más global a las situaciones de hostigamiento.
Además, consideró necesario que los talleres no sean sólo teóricos sino que apunten a que los chicos puedan vivenciar el hecho de ponerse en el lugar del otro.
Por su parte, Rista sostuvo que los padres y las instituciones “son los que deben reaccionar a tiempo ante las señales expresadas por niños y adolescentes”.
Y concluyó: “Es necesario que la sociedad toda se comprometa tomando medidas tendientes a diagnosticar a tiempo, prevenir, evitar y erradicar la violencia, el hostigamiento y la intimidación entre alumnos y de alumnos a los profesores, de los establecimientos escolares”.
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