Buenos Aires-Córdoba, en avión

Buenos Aires-Córdoba, en avión
El 29 de mayo de 1914,el teniente Aníbal Brihuega unió las dos ciudades y aterrizó en un campo de Alta Córdoba. Piloteaba un monoplaza Bleriot. Demoró dos días.

Es probable que el aterrizaje del Bleriot piloteado por el teniente Aníbal Brihuega, tras unir Buenos 
Aires con Córdoba, haya tenido entre los testigos de aquella maniobra, en un desolado campo de Alta Córdoba, el mismo efecto que produjo 55 años después el salto de Neil Armstrong desde su Apolo 11 para pisar suelo lunar.

Claro, es que Brihuega, un joven rionegrino de 30 años, había cristalizado el 29 de mayo de 1914 el primer puente aéreo con la capital argentina, tras partir dos días antes desde El Palomar al mando de su Bleriot 80 HP, un monoplano levemente más sofisticado que una aerosilla moderna.

De fabricación francesa, la estructura de su máquina era casi tan precaria como las alas de Ícaro, aquel célebre personaje de la mitología griega que adhirió plumas con cera a sus brazos para poder volar como las aves.

El militar había partido conjuntamente con el teniente primero Raúl Eugenio Goubat, a bordo de una máquina similar, pero éste recién pudo llegar dos días más tarde.

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