A los dos no los unió el buen juego sino el espanto

Partido sin argumento alguno y protagonistas que no tuvieron encanto
No los unió el buen juego, sino el espanto. Y el cero, al final, fue la mejor calificación que pudieron haber obtenido, tan pobrísima exposición futbolística realizaron.

Si el de anoche en el Estadio Ciudad de La Plata no resultó el peor partido del torneo Final, pues seguramente habrá pegado en el palo.

Lo que propuso Estudiantes revela que no tiene una base sólida, y que todavía no se vislumbra un cambio certero en lo que hace a su funcionamiento, a despecho de las buenas intenciones que evidencia el cuerpo técnico.

Para muchos fue un tiempo mal gastado, y también muchos se fueron preocupados en cuanto a que, de continuar en esta tesitura, y al no poder hacerse definitivamente fuerte de local, al Pincha le resultará muy difícil hacer ese colchón de puntos que le permita arrancar la próxima temporada sin reparar tanto en la tabla de los promedios.

Las hinchadas trataron de hacer lo que pudieron , pero les resultó imposible ganarle al bostezo, aunque al final los exultantes fueron los de Argentinos, ya que su equipo, con el empate, cortó una serie de cinco derrotas sucesivas, y ocho sin poder ganar, al tiempo que sigue estando a tres puntos de Independiente, hoy en zona de descenso directo.

Tenían motivos entonces los de La Paternal para festejar el empate, mientras que los pincharratas, más allá de los cinco partidos sin perder (3 victorias y 2 empates) y los 453’ con la valla invicta, les preocupó, y mucho, el nivel de juego del equipo.

Que bien pudo haber anoche perdido pero, una vez más, los reflejos de Gerónimo Rulli lo impidieron, al taparle en forma notable un mano a mano al moreno Anangonó, que literalmente lo fusiló dentro del área.

Disponer más tiempo de la pelota no significa ser superior, más profundo, un claro dominador. Si a esa tenencia no se le anexa, por caso, cambio de ritmo, un buen pase entre líneas, buenas rupturas por los costados, seguridad en las entregas y juego asociado, siempre le resultará problemático entrarle a un rival cauteloso, defensivo, y que casi siempre trató de explotar falencias ajenas que virtudes propias.

Estudiantes, eclipsados los generadores de juego ayer, caso Martínez y Benítez, careció entonces de elaboración de juego. Tampoco encontró los espacios y no precisamente porque Argentino les hizo las cosas complicadas.

Entonces, Zapata quedó aislado arriba. Ni Auzqui ni Núñez hicieron lo que se imponía, que era abrir el juego por los costados, y al carecer de un conductor idóneo tuvo que soltarse Braña para suplir esa carencia cuando, se sabe, el Chapu está para otra cosa.

Resultado de todo esto: en el primer tiempo el local llegó una sola vez al arco, con un remate desde afuera de Martínez que Nereo Fernández desvió con gran esfuerzo al córner.

En el complemento el técnico, que vio el partido desde un palco, trató de darle otra fisonomía al equipo del medio hacia adelante con los ingresos de Correa y Fernández. El primero hizo cosas interesantes, la Gata no e, incluso, se fue expulsado con doble amarilla. Sin palabras. El resultado de esto: dos aproximaciones tan solo. Una media vuelta de Zapata y un cabezazo de Martínez, bien resueltos por el golero rival. Todo fue un gran fiasco ayer. La cancha fue el monumento al dormir.

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