El buen clima hizo crecer la producción hortícola local

Fue una temporada con importantes cosechas. A los consumidores los benefició con mejores precios; huerteros admiten que bajaron sus ganancias

La producción hortícola en la zona de Paraná tuvo un repunte en estos últimos meses, ya que el clima favoreció la mayoría de los cultivos. Si bien previo a octubre se registró un período de sequía, los referentes del sector indican que fue breve y no llegó a afectar a las plantas, sobre todo en aquellas huertas donde se cuenta con sistema de riego artificial.

Tampoco las intensas lluvias que cayeron en la capital entrerriana y alrededores durante estos días llegaron a perjudicar los cultivos, al menos en la mayoría de los casos.

Mario Bevilacqua, presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de Paraná, comentó a UNO: “El clima condiciona en un 90% la cosecha y esta temporada, dentro de todo, viene siendo bueno. Hubo un par de meses de sequía y lo supimos sobrellevar. Y tuvimos la suerte de tener pocas heladas este año; esto favoreció la producción”.

“Salvo en cosas muy puntuales, como los zapallitos y los calabacines, cuya producción se corta por una cuestión estacional, lo demás se cosechó en condiciones normales. Por ejemplo, estamos teniendo buena producción de acelga, espinaca, lechuga, remolacha, achicoria, rúcula; y hay un poco de zapallito y zanahoria”, enumeró.

Sin embargo, aclaró que para los productores las ganancias no se acrecientan, ya que el juego de la oferta y la demanda provoca que en estas condiciones los precios tiendan a bajar. “Por ahí los que más ganan son los intermediarios, que son los que menos arriesgan en este circuito”, aseguró.

Por otra parte, señaló que lo que con lo se cosecha a nivel local no se logra abastecer al mercado local. “Muchos verduleros de la calle o que comercializan en negocios más chicos están yendo a Santa Fe a comprar mercadería”, dijo.

 

 

Desafíos

 

Los referentes del sector hortícola sostienen que la producción está supeditada en su mayor parte al clima. Hacen hincapié en que esta variable, que por lo general no se pueden controlar, llega a determinar una buena o una mala cosecha.

A pesar de haber obtenido subsidios de parte del gobierno provincial en ocasiones en que la sequía, las lluvias intensas o el granizo arruinaron las plantaciones, muchas veces no logran recuperarse en su totalidad. Sin embargo, siguen apostando a una actividad que insume sacrificios y está condicionada por la demanda de los acopiadores y por los precios que de alguna forma el mercado va pautando.

“Es un trabajo donde los productores nos tenemos que levantar muy temprano y nos acostamos muy tarde; hay que andar continuamente agachado, porque se cosecha a mano. En este momento estoy operado de la columna y voy haciendo las labores como puedo”, contó Mario Bevilacqua y añadió: “En mi caso me levanto a las seis y mi hermano, que es quien va a hacer la venta del mercado, se levanta a las cuatro de la mañana”.

“Es muy estresante, muy cansador, pero es lo que hicimos toda la vida. En mi caso tuve que dejar al escuela para ayudar a mis padres en la huerta”, concluyó.

 

 

La calidad y procedencia de la oferta

 

 

Recorriendo distintos comercios donde se venden frutas y verduras, se advierten en un mismo producto precios muy disímiles.

En un puesto callejero ubicado a muy pocas cuadras de la Peatonal, atiende Leopoldo y ofrece dos kilos de tomates por 25 pesos. “Hay que aprovecharlo, porque es de muy buena calidad, y se produce en Paraná”, afirmó a UNO.

Sin embargo, Mario Bevilacqua indicó que en la capital provincial no se siembra mucho tomate porque sus costos de producción son elevados y por eso se opta por traerlo de otras provincias.

En este marco Juan Carlos, un verdulero de calle Alem, indicó: “En mi negocio tengo a la venta tomates que se traen de la provincia de Santa Fe. En este momento tengo dos tipos, uno que cuesta 18 pesos el kilogramo y es de muy buena calidad, y otro de 15. La gente por ahí en estas cosas busca más llevar algo bueno, que no se le eche a perder en pocos días, aunque tenga que pagar un poco más”.

En el mercado concentrador El Charrúa, que abastece a gran parte de los verduleros de la zona, se aclaró con anterioridad que por lo general se compra la mercadería a los productores locales y lo que no se consigue en la región se trae de otro lado, por eso a veces existen diferencias de precios muy marcadas, sobre todo por los costos de los fletes.

Por ahora, según comentó Juan Carlos desde atrás del mostrador de su verdulería, lo que más coviene comprar y que se cosecha en Paraná son los zapallitos, a dos kilos por 15 pesos; la zanahoria a 10 pesos, la remolacha cuesta 15 pesos el kilo y la calabaza y zapallo a 20.

 

 

Más consumo

 

Con la llegada de los días más cálidos, se incrementa el consumo de frutas y verduras. “Esto ya se nota y hay una mayor demanda”, contó a UNO Juan Carlos, verdulero de calle Alem. Existen varios motivos por los que se registra esta conducta. La ingesta de comidas más frescas y la decisión de muchas personas de empezar a cuidar la silueta, previo a las vacaciones de verano, influye en esta determinación.

Si bien la mayoría de las frutas llega desde otras regiones, porque no se cultivan en la zona, se consiguen a precios accesibles.

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