En un festejo que duró toda la jornada, miles de creyentes llegaron a Lomas para ofrendar o pedirle nuevos milagros al santo correntino, asesinado en 1878.
“Esto arrancó a la medianoche”, cuenta una señora que vende choripan en la primera de las casi cinco cuadras que están cortadas para conmemorar el día en que este gaucho fue asesinado por un corte en la garganta. Al traspasar la primera cuadra, se divisa un enorme arco rojo que da la bienvenida al santuario de Gil.
En el centro, un árbol enorme cuenta una historia. “Este santuario nació hace casi 13 años, porque en ese tronco se podía apreciar la cara del Gauchito.
Cuando la gente le sacaba una foto, aparecía la imagen de él en el árbol”, explica Elías Escobar, un joven que asegura que su abuela fue una de las que vieron el milagro.
Ropa, vino tinto, cigarrillos y velas rojas son ofrendas emblemáticas. “Me habían dicho que mi hijo no iba a caminar y ahora lo hace con dificultad, pero lo logró gracias a él”, cuenta emocionada Ángeles Juárez.
Fe, lágrimas y regalos llevan cada uno de los creyentes convencidos de que volverán el próximo año para agradecer los milagros del Gauchito.
Lo que cuenta la leyenda
Gaucho Antonio Mamerto Gil Núñez nació en Pay Ubre, cerca de Mercedes, en la provincia de Corrientes, alrededor de 1840, y fue asesinado el 8 de enero de 1878, a unos 8 kilómetros de Mercedes.
La historia cuenta que Antonio Gil fue un gaucho rural que peleó en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Luego fue alistado para pelear en la guerra civil correntina, pero desertó, por lo que fue degollado.
Antes de morir le dijo al verdugo que rezara en nombre de Gil por su hijo, que estaba enfermo; el verdugo lo hizo y su hijo sanó milagrosamente.
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