Los ataron de pies y manos. Les pegaron. Se llevaron dinero y elementos de valor. Y advirtieron: “Esto es zona liberada”.
Ocho platenses vivieron una verdadera pesadilla mientras comían un asado en una casa de Pinamar, donde irrumpió una banda de encapuchados que los golpeó, ató de pies y manos y desvalijó, advirtiéndoles que “esa zona estaba liberada”. A las víctimas les quedó la sensación de que los delincuentes no mintieron, ya que el brutal asalto duró 45 minutos, los responsables de la alarma tardaron 25 minutos en acudir y la policía, más de media hora. Además, los mismos ladrones dieron un golpe similar a media cuadra de allí, donde redujeron a turistas que habían ido por una semana y después del atraco decidieron irse, sin radicar la denuncia. Es que los agresores prometieron “matarlos si lo hacían”. El hecho que tuvo como víctimas a ocho amigos de La Plata ocurrió minutos antes de la 1 de la mañana de ayer, en un chalet ubicado sobre la calle Dorado, con salida al Golf. La vivienda tiene un cartel de venta de la inmobiliaria Vera Tapia, uno de cuyos empleados relató detalles de este episodio que escuchó de boca de los propios protagonistas. Según contó a EL DIA, el dueño de la propiedad y otros siete allegados -todos de nuestra ciudad- acababan de comer un asado en el quincho cerrado. En eso observaron que por la puerta ventana que da al golf ingresaba un sujeto encapuchado, con una pistola en la mano. Segundos después aparecieron dos más, con los rostros también cubiertos, ambos armados. Después de algunas amenazas y golpes, trasladaron a todo el grupo al interior de la casa. Allí continuaron las agresiones, hasta que los obligaron a tirarse al piso y los ataron de pies y manos con sábanas. Según contó el empleado de la inmobiliaria, “parecían profesionales y cada vez que alguno levantaba la cabeza, les pegaban”. Los ladrones revolvieron toda la casa en busca de dinero y objetos de valor. Además de alzarse con las alianzas, costosos teléfonos y computadoras de los damnificados, la banda no paró hasta obtener una suma en efectivo que los conformó. Eran los 10 mil pesos que el dueño del chalet había llevado para pagar al parquero y cubrir otros gastos. Pero lo que más preocupó a las víctimas fue que los intrusos no se mostraran nerviosos ni apurados. Y dijeran “esta zona está liberada”. Cargaron el botín en bolsos y se fueron, sin que los damnificados -que quedaron tirados en el piso- escucharan algún motor en medio de la tranquilidad de la noche. Se desataron no con poco esfuerzo y pulsaron el botón de la alarma, pero de la empresa IASSA habrían demorado 25 minutos en llegar, según pudo saber este diario. Algo parecido sucedió con los policías de la única comisaría de Pinamar. EL DIA se comunicó con la seccional para obtener información acerca de este hecho, pero se negaron a suministrarla. Lo mismo pasó con la Departamental. Mientras los agentes escuchaban el relato de los platenses desvalijados, se acercaron a la escena otras víctimas de la misma banda. “Esa casa también la tiene a la venta esta inmobiliaria y el dueño se la había prestado a esta familia”, dijo el empleado de Vera Tapia, dando cuenta de que “las víctimas tenían previsto quedarse por una semana, pero no quisieron quedarse”. Por lo que pudieron percibir los testigos, los ladrones no eran jóvenes improvisados, sino sujetos de entre 30 y 50 años, con experiencia y control de la situación. Los platenses radicaron la denuncia y permanecieron levantados hasta las 7 de la mañana de ayer, cuando los peritos de Policía Científica terminaron de levantar rastros.
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