Bruselas prolonga el alerta y busca a un comando terrorista listo para atacar

Bruselas prolonga el alerta y busca a un comando terrorista listo para atacar

El combate al ISIS. Tras dos días de alarma general, la ciudad vive en virtual “estado de sitio”. Mañana estarán cerrados escuelas, grandes comercios y el subte. Hay al menos una decena de personas buscadas por los servicios de seguridad.

Bruselas era esta noche una ciudad en virtual estado de sitio. Tras dos días de alerta máxima por amenaza terrorista y un despliegue policial y militar inédito en tiempos de paz, se sucedían las operaciones en varios puntos de la ciudad. Facilitadas, según dijeron fuentes gubernamentales a la televisión RTBF, por información recibida de varios servicios secretos extranjeros.

Helicópteros sobrevolando varios barrios, operaciones policiales en curso, calles enteras cerradas, policías pidiendo a los ciudadanos que se alejen de las ventanas y a los medios de comunicación que no informen de las redadas, agentes apuntando con sus pistolas a transeúntes y vehículos, más de mil soldados con camiones y tanquetas vigilando edificios y patrullando, francotiradores apostados en lugares estratégicos.

Los residentes de la “capital” de Europa se fueron iban a la cama en una ciudad fantasma, un escenario de ciencia ficción no visto en Europa en décadas. Y se despertarán mañana con todos los servicios paralizados.

Este lunes no abrirán escuelas ni guarderías, el metro sigue cerrado, así como la mayoría de los comercios, museos y cualquier otro punto de aglomeración de personas. Las instituciones europeas, la OTAN, los ministerios y la mayoría de las empresas pidieron a su personal que trabajen como puedan desde sus casas.

Bruselas es también el hogar de decenas de miles de franceses, alemanes, españoles, italianos, británicos…una enorme comunidad expatriada que trabaja para las instituciones europeas. La diplomacia británica decidió ayer dar un aviso radical a sus ciudadanos presentes en la capital belga: pidió que no salgan de casa.

Según el gobierno, la amenaza es mayor que nunca. Fuentes policiales contaron ayer a varios diarios belgas que buscan al menos a dos hombres, uno de los cuales podría ser el fugado de los atentados de París, Salah Abdeslam. Que tendrían armas y explosivos y que el riesgo de atentado era enorme. Otros medios subían la apuesta: habría hasta una decena de hombres, toda una célula yihadista, preparada para atentar.

El ejecutivo de Charles Michel, tras un consejo de ministros extraordinario, explicó que temían un atentado similar al de París, con ataques simultáneos en varios lugares, especialmente en transportes y centros comerciales.

La amenaza es “seria e inminente” y se mantiene “el alerta al máximo nivel, que es de 4”, confirmó el gobierno belga.

Anoche se cerró la zona central y turística de la ciudad, en torno a la Grand Place y los soldados evacuaron a los pocos curiosos. Mientras los helicópteros sobrevolaban el cielo de la ciudad.

Policías apuntaban a la gente y los vehículos para que pararan y mostraran lo que llevaban. También hubo un masivo despliegue para proteger el mayor cuartel militar.

En una ciudad con 1,2 millones de habitantes y en la que cada día laborable entran más de 250.000 personas a trabajar, la situación se hace insostenible porque no hay suficiente personal policial y militar para dar seguridad a todos los posibles objetivos terroristas, de ahí la decisión de cerrar escuelas y universidades.

El gobierno pide continuamente mantener la calma y no ceder al pánico, pero se repiten las falsas alarmas.

El bolso olvidado de un camarógrafo de televisión a la puerta de una estación de tren provocó el cierre de la misma y las carreras de decenas de soldados con el fusil a punto. Se evacuó la sede de la televisión privada VTM por una amenaza de bomba.

El barrio de Molenbeek, desde el que supuestamente se organizaron los atentados de París, era ayer un lugar desangelado. Sus habituales mercados de domingo, muy concurridos por residentes de toda la ciudad, echaron la llave.

La plaza central del distrito, bajo la lluvia y apenas tres grados, era un lugar desierto con apenas tres cámaras de televisión. Pero anoche volvió la tensión. La televisión RTBF informaba que el barrio había sido sellado, de otro masivo despliegue policial, posibles detenciones y de que los vecinos no podían siquiera volver a casa.

En el resto de Bruselas había mucha menos gente de lo habitual en la calle. No se ve miedo sino mucha cautela. En una entrevista a la TV pública RTBF, Mohammed Abdeslam, hermano del terrorista fugado y de uno de los suicidas, pidió esta mañana a su hermano que se entregue y dijo que prefiere verlo en prisión que en el cementerio.

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