Más de diez restoranes en la provincia ofrecen esta alternativa. Los turistas norteamericanos fueron los primeros en probarlos y ahora se suman los comensales locales. su precio va de $59 a $190.
Incluso la estructurada Mendoza cuenta con al menos diez restoranes y cafés que ofrecen el brunch en su carta.
El “almueryuno” –como algunos suelen traducirlo– suele ser un hábito dominguero en muchos hogares mendocinos. Pero también está disponible en algunos restoranes dentro de hoteles de alta categoría y otros espacios gastronómicos ubicados en las zonas de la ciudad de Mendoza, de Luján y del Valle de Uco que tienen buena afluencia de turistas extranjeros. Se suman a la tendencia pequeños cafés de inauguración reciente que descubrieron opciones nuevas para atraer clientes.
Cada restorán o café tiene un horario particular para el brunch, no existe una regla fija. Saliendo de la estructura, como el mismo concepto de esta comida lo impone, se puede disfrutar del brunch tanto a las 10 como a las 14. Pero el período horario promedio es de 11 a 12.
Por otra parte, son pocos los lugares de Mendoza que ofrecen este servicio todos los días.
Opciones locales
De martes a domingo, el restorán Verolio, que pertenece al hotel Internacional, marca un espacio ideal para compartir antes del mediodía una tabla fría de fiambres y quesos o una tabla caliente con verduras y el toque de un exquisito aceite de oliva.
Sobre todo a pedido de turistas extranjeros, ese y otros platos –como las pizzetas de verdura– van bien acompañados con vino, un cortado o un té.
Un pequeño café de la calle Colón, el Bookcafé, que inauguró hace sólo tres meses, ofrece a diario un combo de ensaladas, sánguches tostados, bruschetas (tostadas con queso derretido y tomate), milk shake o malteada (leche batida con helado), junto con lo tradicional del desayuno: café con leche o té y jugos.
Otro lugar que tiene el servicio de brunch es el restorán María Antonieta, que abrió sus puertas a principios de año sobre la calle Belgrano, a pocos metros de la esquina con Sarmiento, la avenida gastronómica clásica del turismo en Mendoza.
Este restorán cuenta con una carta muy variada de desayuno, que incluye el huevo en todas sus formas: pasado por agua, frito, revuelto con panceta crocante, omelette con queso o benedictine (tostada gratinada con queso, espinaca cocida, salsa bolognesa y huevo mollet).
Como un brunch armado ofrece el huevo con tostadas o medialunas (croissants), jugo de naranja y café o té.
Pero el cliente puede armar su propia mesa con el resto de la carta de desayuno y juntarlas con otras posibilidades de platos calientes a partir de las 12, cuando abre la cocina con lo propio de un almuerzo.
Una de las opciones más completas de brunch es la que ofrece los domingos el restorán Mirador, del hotel Sheraton.
Se trata de una iniciativa que instauró hace sólo dos meses con un menú compuesto de una variedad de entrantes, ensaladas, quesos y fiambres, platos calientes (pastas, carnes, ave y pescados con guarniciones), huevos revueltos, panceta crocante, yogur, jugos de naranja y pomelo, y también postres.
El hotel Terrada Suites, en Luján de Cuyo, también brinda el servicio de brunch a sus huéspedes.
“Brunch & Breakfast es una nueva tendencia en Mendoza. Hemos querido implantar este concepto con el fin de brindarles un abanico de opciones para sus desayunos. Del dulce al salado. Nuestros desayunos al estilo canadiense ofrecen un menú con diversos platos copiosos”, versa la página web del hotel, que indica el horario de 8.30 a 14 para disfrutar del servicio.
Por otra parte, el brunch –incluso cuando no se lo identifica con ese nombre– es una moda ya impuesta entre los servicios de catering de alta categoría.
La Bourgogne, en el hotel Diplomatic, ofrece el servicio de “brunch superior” solamente en el coffe break de eventos privados, con café, descafeinados, infusiones, leche, jugo de naranja, agua mineral, gaseosas, budín de naranja, tarta de frutas, muffins, croissants, sánguches de jamón y queso, e integral de jamón serrano.
Claro que la variedad y la cantidad de alimentos de un brunch influye mucho en el precio. Algunos pueden conseguirse desde $59 y los más cargados llegan a $190 por persona.
Quienes los aprovechan
Laura Pinna, de María Antonieta, explica que allí muchas familias toman el brunch, sobre todo los fines de semana. “Se levantan tarde y vienen con ganas de tomar jugos naturales, huevos, platos salados, croissants de jamón y queso…”.
Los más osados en la combinación de platos suelen ser turistas. Pero los visitantes extranjeros, sobre todo estadounidenses y chilenos, gustan de las mezclas entre platos salados y dulces para saborear a media mañana que coinciden en varios restoranes.
“En una oportunidad nos pidieron un plato de ñoquis con café con leche”, cuenta Pinna, aunque aclara que “el mendocino también se prende y en un desayuno tarde pide huevos revueltos y café con leche, mientras lee el diario un sábado, por ejemplo”.
Sonia Lara, chef de Verolio, cuenta que al principio se asombraba cuando algún turista estadounidense pedía un café doble para acompañar un plato caliente propio del almuerzo; pero ya se habituó a la cultura, sobre todo norteamericana. “Entre las 11.30 y las 12 siempre hay personas dando vueltas que vienen a degustar un aceite de oliva y acompañan un plato con el vino que le ofrecemos, pero también nos piden un té o un café”.
Ivana Pérez, licenciada en marketing y a cargo de Bookcafé, explica que comenzaron a brindar el brunch para atraer clientes –en la franja horaria de las 11 a las 13– a partir de una propuesta de difusión que les puso en consideración una página de descuentos.
“Muchos de los que venían con el descuento eran personas mayores, matrimonios que no sabían de qué se trataba. Se sorprendieron con la promoción y con la cantidad de comida que incluye”. Sin terminar de aceptar la idea del “almueryuno”, hubo algún mendocino que canjeó el descuento y pasó a retirarlo a media tarde para adelantar una cena liviana, contó Pérez.
También incentivada por vendedores de una página de descuentos (como Groupon), Paula Ledaca promocionó un combo con todo aquello que ofrece el café Vararte y, si bien no tuvo la aceptación esperada en el público mendocino, consiguió que muchas personas llamaran por teléfono y conocieran las posibilidades gastronómicas y de espectáculos en el lugar.
Mucho tiempo y relax
Aunque no planea ofrecerlo en forma definitiva, Ledaca valora la posibilidad de relax que permite un brunch.
“El sábado pasado vino una pareja y pidió una parte del combo a las 11 y se terminaron yendo a las 14. No pidieron todo junto y estuvieron mucho tiempo en el lugar, que es lo que nosotros buscamos”.
Por otra parte, en el hotel Sheraton sostienen que durante los primeros dos meses del Sunday Brunch “la respuesta ha sido muy buena. Las familias de Mendoza han encontrado un lugar distendido en donde almorzar con sus niños, con una propuesta que va cambiando gastronómicamente cada semana y donde pueden disfrutar, relajados, de una buena comida acompañada por la mejor vista de la ciudad. Además, al tener entretenimiento para los más pequeños tienen algo menos de que preocuparse”, comenta Enriqueta Villanueva, a cargo de Relaciones Públicas del hotel.
La curiosa mezcla del desayuno con el almuerzo bien puede ser una tendencia pasajera impuesta por la moda internacional. Pero también puede tratarse de un desafío para todos los espacios gastronómicos que no ofrecen esta opción y posiblemente estén perdiendo la posibilidad de atraer nuevos clientes.
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